jueves 16 de julio de 2009

Born To Be Ugly

¿Aitor, y si me pongo con Bubbles no puedo entrar en el post? ¿Qué clase de fan locaza eres, eh? ¡Oh, a veces desearía no tener estos morritos!

Últimamente he notado que el personal anda muy revuelto. No sé si será el verano, que el bromuro en polvo que meten en la Coca Cola ya no es el de antes o que la vida del cock rocker se ha tornado demasiado solitaria, pero a lo largo de este mes las hormonas andan disparadas. No es por señalar a nadie, pero aprovechando que está distraída en Madrid disfrutando de una semana rebosante de rock, nuestra querida Paula, con aquella foto de Ocio, disparó las alarmas. Asumo mi culpa en parte. Quizá el monográfico a Bobbie Brown y las dosis ingentes de silicona tuvieron algo que ver. No lo sé. Pero basta con que llame algo tan naïf como 'sosa' a la sosa de Natalie Portman como para que la realeza bloguera se manifieste. "I don't need one more war", que diría Axl. Y claro, el colmo ha sido el Masturbate-a-thon de Sammy y el Girls, Girls, Girls de Erik. ¡Esto lo lee mi madre tíos! Que uno llega de la biblioteca, con la mente ya de por sí enferma, y la Aniston ahí, contra un fondo neutro, con la marquilla de su exigua ropa interior pidiendo a gritos un tanga de leopardo y varios comentarios nombrando a otras tantas señoritas de exhuberante pechonalidad y claro, uno termina harto de segregar tantas feromonas. Ahora las avispas se me acercan no por el olor, sino porque intentan polinizarme. De hecho, en un ataque de ira he estado por borrar esa carpeta que tengo oculta en Favoritos.

Pero no quiero hundir la economía húngara. Marketa Brymova no tiene la culpa. Entonces me he dicho ¿what the hell?, ¿en qué nos hemos convertido? ¿Acaso sólo podemos pensar en lujuriosas checoslovacas embutidas en uniformes del KGB armadas con látigos? Dammit, el rock es algo más que videos de strippers, amigos, el rock es algo feo con avaricia. Es sucio, es polvoriento, hace semanas que no se ducha, come carne cruda, la cosa más parecida a la silicona que ha visto en su vida fue en la película de Flubber y confunde términos tan dispares como "fosa séptica" y "retrete". Porque, admitámoslo, algún día tendremos la edad de Matt Sorum y nos daremos cuenta de que tras tantas groupies, tras tantas mansiones, tras todos esos emparedados de caviar con soja y viagra, sólo nos queda una novia bailarina que podría ser otra de nuestras hijas ilegítimas. Y entonces querremos algo más auténtico. Aunque tengamos que ir a Mordor o a una reunión de Fat Fighters para encontrarla. Y es que lo siento por Sebastian, pero su apolínea tripilla palidece ante la monstruosa formación en la que he trabajado. Esto no es un vulgar supergrupo, es algo más, dudettes. Lo siento por los integrantes e integrantas de Melvins, Mudhoney, Hole o Sonic Youth, por no hablar de seres huídos de algún laboratorio como los cantantes de Placebo o HIM. No. Porque feo se nace, no se hace, y aquí no queremos vulgares posers. ¿Qué me decís de esos que de pequeños eran monos? ¡Aquellos que adoraban las demás madres a la salida del colegio! ¡Luego han crecido y se han convertido en Paul McCartney!. En cambio, Ringo ahora parece un mafioso ruso. ¿Who's da winner lil' mama?

Aquí queremos tipos que enciendan cerillas con sus peludos testículos y que tengan los dientes más picados que la fruta de un gitano. Y no me vengáis con reclamaciones. Meat Loaf con barba de dos días tiene un puntazo. Y no, Kim Thayil no entra porque luego nos llaman racistas. Ni Hiro Yamamoto. De hecho ningún miembro de Soudgarden entra. Ya sé que todos nosotros somos unos jodidos Diamond Dave de la vida, pero cuando váis a salir de casa y veís de refilón en el espejo favorito de vuestra madre a un tipo ojeroso, mal afeitado y con un chaleco desgastado de Black Label Society, estáis viendo a un desagradable y maldito rockero. Cierto sabio me dijo en una ocasión "las mujeres, con veinte años se maquillan por ellas, con treinta se maquillan por amor propio... y con cuarenta lo hacen por respeto". ¿Pero cómo aplicas esa máxima a Lemmy? Cuando Dios repartió los culos, a Lemmy le puso el de Maria Antonia Iglesias. En la cara. "It's an ugly world", que diría Cat Al Yankovic, si es que existiese. C'mon, es innegable que ser feo tiene innumerables ventajas. Puedes ser gordo, discapacitado o bajito y no pasa nada. Pero si tienes la cara de Paul Rodgers y el cuerpo de... Paul Rodgers, siempre tendrás a mil arpías detrás diciendo cosas como "sí, es mono, pero mira que tetillas, podríamos intercambiarnos la ropa interior". En cambio, si eres un jodido hellraiser, esos comentarios se escurren cual gota de Nightrain por esa cicatriz que te hiciste en aquel bar cuando te atacó aquella zarigüella. Con todos ustedes, la banda de puro rock más fea de la historia.
Intenta mirarme a los ojos nena
Lemmy es la quintaesencia de lo feo. A su lado Dee Snider... bueno, tampoco exageremos. Ok, puede que haya frontmen no muy agraciados. Ahí es donde entran vuestras sugerencias. Por ejemplo, yo tengo cierto rechazo a Phil Lynnot y Jeff Keith. ¿Sabéis por qué? Porque me recuerdan a dos chicas que conozco y que se parecen de una manera acojonante a ambos, y cada vez que veo a Philo veo a esta chica con el cuerpo de Lynnot. Aunque ahora que lo pienso esto os habrá pasado a muchos cuando pensáis en Brett Michaels. Ah, Lemmy. No es que tenga un tipo difícil, o que tenga algo paranormal. Bueno, quizá su pelo untado en grasa de mamut. Hablando de su despliegue capilar, su tupido pecho de palomo le otorga la gran ventaja de poder estar en dos habitaciones a la vez. Maldita sea, Lemmy no salió de un espermatozoide, salió de un pelo que navegaba por un plato de alubias. ¿A dónde apuntan sus verrugas? ¿Si dibujásemos una línea que uniese cada una, qué ocurriría? ¿Se nos desvelaría el lugar donde descansa el Arca de la Alianza? ¿O se dibujaría un pentagrama de fuego en el suelo? ¿No serán testículos? Creo que está claro que los Born To Be Ugly tienen un líder. Pero en este apestoso delirio hacen falta guitarras.

Imaginad un combate entre Godzilla y Oprah Winfrey por el amor de un Mcflurry. Pues así de encarnizada ha sido la batalla por ser el guitarra solista de este acojonante supergrupo. Muchos han sido los nombres que se han barajado. Desde Jeff LaBar a Juan Valdivia pasando por Ronnie Wood, pero estaba claro que el título se lo iban a jugar a base polvos y purpurina Vinnie Vincent y Mick Mars. Porque amigos, debajo de todas esas capas de pintura para pasos de cebra... están los genes de Iniesta. Hay habría un terco empate, pero, amigos, si Vinnie es un golum con mala leche y un ego inversamente proporcional a la circunferencia de su cuello, lo de Mick viene de otra dimensión. Tommy Lee y Nikki Sixx no podían dar crédito a lo que estaban viendo cuando conocieron a Mars. Aquel tipo enclenque, enfermizo y con esa tez venida de Chernóbil era un jodido virtuoso y un genio que les llevaría a lo más alto.

Hay algo que me pasa con el bueno de Dave Murray que es bastante embarazoso. Que Lynnot me recuerde a una chica de mi facultad o que Keith me recuerde a otra a la que una noche encontré atractiva -hasta que de repente puse en su cara las muecas de Jeff, y ahora cada vez que la veo en lugar de sonar Love Song suena Party's Over- es pasable, pero lo que me pasa con Murray es peor. Cuando veo videos de archivo, es clavado a una profesora de matemáticas que tuve. Y lo que es peor... ¡ahora se parece a mi abuela! Dave es un gran músico, y siempre ha sido fiel al estilo de Iron Maiden. Quizá es por eso por lo que todos sus discos son iguales, pero no he venido aquí para hablar de la hija de Steve Harris. Ese pelo color cerumen que le emparenta con los Parker Bowles, su pigmentación psicotrópica, esos cachetes mezcla de Duquesa de Alba y Kiko -el legendario vecino del Chavo del Ocho, disponible por Galavisión Internacional- y esa reinvención de los conceptos básicos de la simetria hacen que Dave Murray sea digno de los Born To Be Ugly.

Malcolm siempre ha estado a la sombra de Angus. En todo. Puede que Angus sea mucho más espectacular, que sea uno de los guitarristas que más muñecas han quebrado, que se parezca más a Gollum, que sea más feo que una clienta de Al Bundy. Pero que me aspen si su hermano no es uno de los mejores guitarras rítmicas de la historia, el creador de alguno de los riffs más memorables de la historia del rock, la viga maestra del universo AC/DC y... joder, no es John Sykes precisamente. Ahí donde le véis -apretando la vista... es el que está a punto de morir ahorcado por la cuerda, detrás de la guitarra- el tío sembraba el pánico en los peores tugurios de camioneros en la Australia profunda, usando el mástil de su Firebird a modo de taco de billar para desdentar a cualquier suicida de la carretera. Enamoró a Bon Scott y a millones y millones de headbangers. Gracias a él, Orange sacó la campaña de Uni2 y bibliotecarias de medio mundo no se depilan el entrecejo. Con Malcolm como tercer guitarrista los Born To Be Ugly son una formación de verdadero lujo, pero ¡ay! falta un batería a la altura. Pero no esperéis que meta a gafapastas como Butch Vig o Tony McCarroll. Recordad: feo no se hace, se nace, ese es nuestro lema. Esta máxima no es aplicable a Charlie Watts, el único hombre blanco del cual es imposible adivinar la edad. Este señor nació con canas. Como sabéis tengo debilidad por los baterías que ponen cara de oligofrénico estreñido. Si tienen una cadena de ropa de lujo y rizos, mejor. Pero no, el batería no es Matt Sorum. Puede que sólo veamos su belleza su abuela y yo. En todo caso, el elegido como batería más jodidamente feo es el único, el incomparable, el semidesconocido... ¡Chris Slade!
I WILL DESTROY YOU!!!!
A él le debemos la brutal batería de Thunderstruck y en general el metalero sonido del Razor's Edge, algo que los más puristas no soportaron pero que a servidor le encanta, en un caso similar al de Adler-Sorum en You Could Be Mine o, salvando las distancias, al sonido de Lars Ullrich o al de Rick Allen. Ya sabéis, el chunda-chunda al cubo. Será que soy un gañán, pero esa manera de tocar de puro músculo es demoledora y contribuyó a que AC/DC saliesen del bache en el que se metieron a mediados de los 80'. Ninguneado durante décadas, el bueno de Slade saltó a la fama como el orco albino que sonaba como mil orcos albinos saltando sobre el cadáver de Frodo o como una gorda probándose zapatos en algún centro comercial de Chicago. Sus muecas y las morcillas que tenía como venas latían al ritmo de sus brazacos y dieron a los Young un sonido que quedó con Slade tocando en Asia. Con una carrera realmente alucinógena -empezó como batería de Tom Jones y tocó en The Firm con Page y Rodgers-, merece todo nuestro respeto. Este tipo en una banda como Def Leppard o Iron Maiden habría sido una estrella, pero terminó en bandas que no pegaban con su estilo tan... bombástico. Los calvos de dos metros también tienen sentimientos, you bloody bastards . Pero si acabo de exterminar las pocas hormonas que os quedaban, agarráos malditos hijos del metal. Obviamente, haría falta un mánager que exprimiría los esputos de nuestro héroes rompecristales. Y no, Peter Grant sólo por parecerse a Charles Bronson no reúne méritos. Ese mánager que buscamos es el mismísimo Doc "Profident" Mcghee.
Nikki, antes de que te pongas azul y vengan los paramédicos, firma aquí, aquí y aquí...
Ahí donde le véis, con su aspecto de mafioso italoamericano amante del golf y las prostitutas prejubiladas, Doc ha producido los mayores taquillazos de Mötley Crüe, Bon Jovi, Scorpions o Skid Row. Y lo que tiene más mérito, sacó con vida de Tokyo tanto a Vince Neill tras enfrentarse con la Yakuza y a Tommy Lee y Nikki Sixx después de sembrar el caos en el tren de alta velocidad nipón y de armarla en los calabozos de alguna comisaria. Vamos, vosotros también habrías tirado una botella de Jack Daniels por la ventanilla. Si Doc pudiese encajarse de nuevo la mandíbula y vocalizar, Hollywood temblaría. Y, hablando de temblores, como maestro de ceremonias de los Born To Be Ugly...
AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!
No podía ser otro. Sam Kinison, el individuo más indeseable de Hollywood guiaría a nuestro atajo de despojos estéticos por los pozos de alquitrán de Sunset Strip y L.A. Todo empezó cuando a Sam se le expulsó de su parroquia. Digamos que nuestro joven párroco tuvo un divorcio problemático. Como él decía, su mujer era una persona estupenda, pero empezó a engordar hasta convertirse en su madre. Fue entonces cuando decidió emprender el sueño americano: ser un cómico gordo, salido, y alcohólico, ser el ángel de la guarda de Al Bundy, vivir rodeado de prostitutas y estrellas de rock y de paso llegar a grabar un par de discos deliciosamente horribles. Porque Sam era un jodido rockstar como pocos vio el mundo. Así que, feos del mundo, ya seáis gordos, bajitos, calvos, tullidos, votantes del PSOE o fans de Europe, si queréis triunfar en la vida, el rock y el heavy metal es lo único que puede salvaros. La otra opción es ser árabe y tener petróleo, pero eso es mucho más marrón y aburrido. Y vuestras groupies tendrán más bigote que Frank Zappa y no se parecerán para nada a Jessica Hahn. ¿Porque quién se revuelca en la mugre con Jessica? ¿Richie Sambora? ¿Slash? ¿Billy Idol? ¡No! ¡Sam Motherfuckin' Kinison! Born To Be Ugly, dudes.

lunes 13 de julio de 2009

Gimme Back My Bullets

-Van Zandt: Gary... How many times you been put in jail?
-Rossington: Two or three times, I guess...
-Van Zandt: You know what? I was countin' 'em up. This is eleven times I've been here.
-Rossington: You're just double trouble Ronnie!
-Van Zandt: There ya' go! We'll write a song about thath!

Ah, las comidas familiares y las cenas entre amigos, pueden ser una tortura salvo si eres un Lynyrd Skynyrd, has nacido en Jacksonville, tus empastes están hechos de gravilla y no te has vacunado contra la rabia, en ese caso tendrás una inspiradora charla sobre penas menores, motos hundidas en pantanos, ex novias desaparecidas en algún cañaveral, guitarras y sublime rock sureño. Entre conversaciones tan interesantes se gestó este Gimme Back My Bullets, para muchos, la perla negra de estos tipos, para otros el trabajo más difícil de la formación clásica de Lynyrd. Para servidor, una joya que todos deberíais tener y defender con vuestro Colt. Pero antes pongámonos en situación. Si esperabáis otro post lleno de desnudos parciales, lo siento, este es de los serios y sesudos, algo propio de Sánchez Dragó. Somnolientos, avisados quedáis. Para mediados de los 70' los dueños del rock sureño eran los Van Zant y compañía, tras un ascenso meteórico y un sonido más rockero que hacía las delicias tanto de fans de Led Zeppelin como de los sureños más cejijuntos y antediluvianos, pero todo empezó a tambalearse en 1975. Mientras se gestaba Nuthin' Fancy, sufrían su primera gran baja, la de Bob Burns, el sufrido batería que se dio de baja ante la extenuante gira continua en la que vivían los nuestros bigotudos de cabecera. Atrás quedaba aquel mítico concierto teloneando a los Who, y el infinito orgullo de exhibirse ante las élites neoyorkinas del rock dio paso a la explotación de dar cientos de actuaciones al año.

En esas dio comienzo el Torture Tour, donde dieron la friolera de 61 shows en apenas tres meses, y que se vio castrado por el abandono de Ed King. Nada volvería a ser igual para Lynyrd Skynyrd. De ahora en adelante el delirio del triple combo de guitarras quedaría castrado y el sonido de la banda tendría que adaptarse de una manera dramática al nuevo panorama, en plena gira, con la crítica musical acusándoles de estar perdiendo toda creatividad y genio y a punto de romper relaciones con sus draconianos mánagers, unos tipos que harían parecer a Peter Grant una Girl Scout perdida en Sunset Strip, los cuales se quedaban con las ganancias de las eternas giras y les tenían afinados en literas. La aventura parecía que iba a terminar en desastre, pero tras despedir a aquellas malas compañías y contratar al gran Peter Rudge y deshacerse de la producción del también histórico Al Kooper para hacerse con los servicios de un veteranísimo Tom Dowd, venido de la cabina de Allman Brothers y del mismísimo Ottis Redding, algo que a largo plazo terminaría de una manera bastante amarga. Nadie podía imaginarse lo del accidente aéreo, pero las agrias disputas legales con Rudge por temas económicos sembrarían el caos y el odio en la banda y aumentarían el halo de fatalismo y destrucción que estaba por venir en la increíble sucesión de desgracias que les pasarían a los miembros supervivientes, desde la caída en la coca del propio Rudge pasando por las leyendas que hablaban de roadies asesinados.
Si queréis daros un capricho de los de colgar en la pared, click aquí.
Y por supuesto, el trágico accidente de coche que llevó a la tumba a Collins tras años de sufrimiento. Aunque el brusco final y la posterior reencarnación estaban aún lejos, Lynyrd Skynyrd cambió para siempre. Si Kooper potenció por encima de todo un sonido vivo, consciente del enorme talento de Rossington, Collins y King, capaces de fumigar a miles de personas, Dowd trajo consigo un planteamiento más moderno. Supervisó todos los temas, los cuales fueron grabados de uno en uno, algo impensable en tiempos del Pronounced..., grabado prácticamente en directo y de un tirón, de ahí que la diferencia sea tan grande. Si queréis la frescura y lo imprevisible, si queréis perderos en temas laberínticos a lo Free Bird, no es vuestro disco. Rossington recordaba que se encontraban "kind of lost. You know, we just did it because it was time and they said do it. We wrote half that in the studio with Tom", el cual hizo una labor excelente. Puede que sea el álbum más oscuro de la formación original, con un sonido menos exhuberante, pero es una delicia. Curiosamente el sonido, pese a todo lo que se ha dicho, no está encorsetado a la asfixia del estudio y una vez más hay una sensación de directo, de estar en una sala frente a Collins y Rossington batiéndose en duelo por la perfección, sólo que esta vez todo es menos salvaje. La precisión gana a la frescura, ahí está la lucha.

Gimme Back My Bullets fue al álbum que más rápido irrumpió en las listas de ventas y parecía que por fin iban a desbancar a Greg y Dickey como los capos del rock sureño... pero fue un éxito efervescente. Pese a ser el trabajo más compacto y homogéneo de Lynyrd aquí no había ese monstruoso hit preparado para asaltar radios, la prensa lo catalogó como un trabajo de transición y rockeros a ambos lados del Ochlockonee lo sepultaron como la oveja negra del universo Skynyrd. Maldita sea, me están entrando ganas de sacar mi recortada de cazar caimanes y darles a esos herejes lo que merecen por despreciar la obra maestra del genial Allen Collins. Meses después llegaría Gaines recomendado por su hermana Cassie -de las Honkettes, el terceto de coristas que les acompañaron durante hasta el horrible accidente de avión y las que tanto hicieron por poner la guinda a este disco-, pero por todas las papeletas del estado de Florida, que me ahorquen si con dos guitarras no suenan al menos tan bien como siempre y si no es cierto que el mejor instrumento siempre fue la voz de Van Zandt. Bueno, y los teclados del infravaloradísimo Billy Powel, que cobra más protagonismo que nunca, al igual que las partes de guitarra acústica. Maldita sea, no todo iban a ser desvaríos de guitarras cruzadas. Gimme Back My Bullets es un inicio poderoso, con una base rítmica más amenazadora -y protagonista- que nunca, donde el órgano de Powel se funde con el slide de Rossington para emborrachar el embriagado espíritu de Van Zandt.
Con todos ustedes, las Honk-Honk-Honkettes. Maldita sea, no podía evitarlo, tenía que hacer un chiste de tetas. Adelante, demandadme.
Ideada en el último momento durante las sesiones con Dowd, captura el tempo más pausado y pantanoso del disco y empieza a cubrirlo de esas texturas pesadas y rugosas que van hundiéndote segundo a segundo en ese fango tan limpio y cristalino. Ronnie explicaba el fracaso comercial meses después. "We had always been so heavy and muddy; we decided to make a clean album. The material was good, it was just too... refined". Ese "refinamiento", ese paso hacia subirse la cremallera después de ir al zarzal, está en Every Mother's Son, una balada deliciosa, en la que la infinita maestría de Rossington y Collins -su solo final es exquisito- combinando acústico y eléctrico junto al piano de Powell dan forma a un tema en apariencia frágil pero con una fuerza espectacular. Trust es quizá lo más flojo del disco; Collins tiene momentos en los que parece que va a arrancar un solo épico pero intenta controlarse hasta que se estampa contra la cabina de Dowd. Podría haber sido un clásico absoluto pero esa sensación de que intentan contenerse deja un sabor agridulce que por suerte se hunde en el lodo de I Got the Same Old Blues, versión del original de J.J. Cale. Los Lynyrd sólo hicieron dos covers y ambos fueron del señor Cale. Un ritmo extrañamente funky que combinado con el suave y cortante slide de Rossington y ese solo de harmónica de Lee Freeman -¿he dicho que las harmónicas nunca fallan?- acompañan a un arisco Van Zandt en un pequeño clásico, aunque la estrella es Double Trouble.

Mitología sureña de la que nos encanta -"even mama said son you're bad news and it won't be too long before someone puts one through you"- en cantidades industriales, al igual que en Roll Gypsy Roll, en un tema que en mi nada modesta opinión uno de los mejores cinco temas de Lynyrd. Siempre estará el listo que dirá que están cargados de tópicos, pero no creo que exista un tópico mejor (que no verse sobre rubias) que el de la vida y la perdición en la carretera -"made lots of money just how much I don't know but most of the money I done stuck up my nose and maybe that's the reason I don't know where I'm going"- acompañados de un órgano y un par de guitarras reptando sobre el asfalto, aunque no tengan el riff o la perfección de Searching, otro viaje a ninguna parte. Ya sea flirteando con Bad Company -encuentra las difrencias entre Ready for Love y Cry for the Bad Man- con preciosas baladas country -All I Can Do Is Write About It-, los 70' fueron de Lynyrd Skynyrd. No sé si con Holly, Vallens y Bopper la música murió, pero cuando Van Zant compañía se fueron el rock no volvió a ser lo mismo. Tras salir del estudio llegaría Gaines, lanzarían el descomunal doble directo One More From the Road y vendría la inmortal actuación del Knebworth, pero un macabro aviso una vez más truncó los planes. Collins y Rossington tuvieron un accidente de coche del que saldría esa pesadilla ácida de excesos llamada That Smell y que se saldó con el retraso de Street Survivors y el fatídico inicio de gira. Quizá si aquella noche los dos héroes de la guitarra hubiesen ido limpios la historia habría sido otra, pero eso ya da igual pals. "I wrote a song for the bad man way down in Georgia"...

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viernes 10 de julio de 2009

De versiones y tributos

"Steven annoyes me. Constantly! Constantly. All of the above! It's fun watching him, and it's just not in my nature to do that. I suppose if it was up to me, we'd wear black suits and sunglasses and just stand there and play. Oh man, he definitely gets dressed in the closet with the light off" - Joe Fuckin' Perry. Creo que la foto y su comentario son lo suficientemente expresivos como para ahorrarnos cualquier comentario. Por cierto, Britney Spears es la del centro.

Sí, esta foto es incluso más desagradable que la del testículo escapista de Ian Gillan, procurad no mirarla mucho rato. Cambiemos de tema. Ah, estamos en julio. ¿Y cuál es la característica por antonomasia de este mes? ¿Las vacaciones? ¿Los San Fermines? ¿Sentarse a ver el Tour mientras insultas como un energúmeno enajenado a Cadel Evans y Carlos Sastre por ser unos mingafrías y chupar más tubulares que Jenna Jamesson? ¿Tener sueños húmedos con Lance Armstrong? ¿Ver tu chupa de cuero favorita ahí, colgando, mientras sudas como un pollo y llorar recordando febrero? ¿Salir a la calle y ver canalillos por todas partes? Sí, claro que eso es propio del verano, pero hay algo aún más clásico. Las reposiciones. Vas al cine de tu pueblo o barrio y te encuentras con películas que se estrenaron hace años. Cuando pensabas que te habías librado de Jar Jar Binks y la sosa de Natalie Portman ¡zas!, sesión palomitera de Star Wars. No hay más que poner la televisión para ver cómo repiten todas las series, cómo rescatan filmes cutres que hacen parecer a Van Damme un tío hasta con dotes interpretativas y cómo meten programas de relleno en los que algún día, si soy bueno y triunfo en la vida, podré trabajar como becario. Y amigos, hay tres cosas seguras en esta vida: que nos vamos a morir, que David Lee Roth siempre estará mejor bronceado que nosotros y que volverán a reponer El Príncipe de Bel Air saltándose capítulos. Todavía me despierto sudoroso a medianoche preguntándome qué pasó con la tía de Will Smith como para cambiar tanto.

En esto del rock casos de músicos repitiéndose hasta la saciedad hay muchos. Os invito a sacar la recortada y nombrar a algunos. Y ahí entran las versiones, ya sea de ellos mismos o de otros artistas, ya sea para homenajear a sus influencias o para sacar pasta fácil. A muchos rockeros el refrito de Walk This Way de Aerosmith con DMC y los cantosos tuneos que Coverdale ideó para reventar el mercado americano son imperdonables. Y por lo general salen mal. ¿Qué "modelo" de Fool For Your Loving rinde mejor? Pues eso. O esas reuniones contranatura como la de Queen y el amigo Paul Rodgers o la de Krieger, Manzarek y Astbury, interpretando esos popurrís picoteando de un sitio y de otro o haciendo de ventrilocuo para dos viejetes con ganas de sacar pasta. Pero por otra parte tenemos auténticos homenajes a los artistas que hicieron soñar a los tipos que años después serían rockstars por derecho propio. El fabuloso tributo de Great White dedicado en exclusiva a Led Zeppelin es el mejor ejemplo de la huella que pueden dejar en las generaciones venideras una banda de rock. No se trata de imitar o de copiar a nadie, se trata de dar las gracias de rodillas y de compartirlo con todos los que aman lo mismo. Quizá por eso el ejemplo más perfecto de la diferencia entre versión y tributo sea ese impagable Great Zeppelin. Pero en estos últimos años han salido tres obras maestras que merecieron correr mejor suerte y entrar en el selecto club de los tributos honrosos. Por cierto, si alguien pensaba que iba a incluir Spagetthi Incident se equivocaba. Ese es para dar de comer aparte, igual que el Garage Days.

Rips The Covers Off - L.A. Guns. Sí, Phil Lewis es mi debilidad y los verdaderos L.A. Guns, los reyes del sleaze, los que veinte años después siguen metiéndose el Cocked & Loaded de un tirón, un año antes de la que sería su resurrección oficial, con el fantástico Tales From The Strip, y ya sin un Tracii Guns con menos rumbo que una brújula en el Polo Norte y con un sustituto más que a la altura, el veterano Stacey Blades, se marcan un repaso antológico de clásicos desde su sucio hard rock. Los que adoramos su etapa de gloria recordamos aquel Cuts a modo de epílogo de la trilogía cerrada con Hollywood Vampires, pero esto, amigos, es mucho más que un EP para fans. Un disco que empieza con Rock And Roll Outlaw de Rose Tattoo y te lleva de vuelta a 1988 tiene que ser bueno per se. Hay grandes sorpresas como I Just Want To Make Love To You de Willie Dixon para lucimiento de Blades y regocijo sleazy y Tie Your Mother Down de Queen, pero si por algo es mi primera opción de entre tantos discos de covers que se han publicado desde que el mundo es mundo es por la constelación de clásicos de rock que renacen gracias a Lewis y compañía. Wheels of Steel de Saxon, Custard Pie de Led Zeppelin, Moonage Daydream de Bowie y Search & Destroy de Iggy Pop son un regalo para todos nosotros y otras incluso superan al original. Los mismísimos Aerosmith no fueron capaces de sonar así de sucios y mugrientos en Nobody's Fault y por fin alguien se quita el sombrero ante Hanoi Rocks en la desgarradora Until I Get You, demostrando que los L.A. Guns no han perdido la dulzura de Jayne. No apta para enamoradizos pero obligatoria para hard rockeros.

Reel to Reel (I y II)- Tesla. Una de las bandas más queridas y respetadas por todos, tras una larga pausa, volvieron en 2004 con Into the Now, un trabajo que no estaba nada mal pero que comparado con el doble Reel to Reel palidece. De hecho, es probable que el mejor lanzamiento de 2004 fuese este extenso disco tributo a los más grandes, pero asimilados tan bien al sonido Tesla que en lugar de sonar forzados suenan tan frescos como cuando vieron la luz. Esto no es un vulgar recopilatorio de versiones, es un viaje por la historia del rock de la mano de Jeff Keith y Frank Hannon. Wheat, Lucketta y el nuevo guitarrista, Dave Rude, lo hacen de lujo, pero la capacidad que tiene Keith para moldear su voz y ponerse en la piel de monstruos tan dispares como Paul Rodgers en Shooting Star, Robert Plant en Thank You o Sammy Hagar en Make It Last es asombrosa y el grado de virtuosismo de Hannon ya sea en un tema de Montrose, de Deep Purple (¿cómo no va a ser perfecto un disco que empieza con Space Truckin'?) o incluso emulando a seres superiores de la talla de Ed King (Saturday Night Special), Michael Schenker (Rock Bottom) o Keith Richards (Street Fighting Man) y al mismísimo dúo Duane - Clapton en Bell Bottom Blues, donde llega a ese "algo" que habita más allá de la técnica, y eso, pals, sólo está a la altura de los propios homenajeados. A todo este derroche de buen gusto encima hay que añadirle las versiones de temas de grupos menos conocidos. Los trallazos de hard rock hechos de las cenizas de The Temptations o Sly & The Family Stone no los reconocerían ni sus madres y lo más importante, en alguna reunión clandestina del Ku Kux Klan Peter Frampton no podrá parar de jurar mientras se arrastra a los pies de la inmensa Do You Feel Like We Do.

Honkin' On Bobo - Aerosmith. Último disco de Aerosmith -y si siguen así de érraticas las cosas, con misteriosas lesiones de rodilla y crisis creativas, lo mismo no vemos otro- y de largo el mejor... no, el único buen trabajo desde el ya lejanísimo Get A Grip y aquel doble directo A Little South Of Sanity, el cual no ofrecía nada nuevo pero al menos no salía Liv Tyler poniendo pucheros. El caso es que no sé si por vergüenza torera o por meterse algunos milloncejos más al bolsillo, si porque estaban aburridos o si porque a Steven se le cayó el Viagra por el retrete y no tenía nada mejor que hacer, pero finalmente se juntaron para grabar un nuevo álbum. Bueno, ese nuevo álbum casi seis años después no ha salido y lo que entonces parecía un aperitivo ahora es un clavo ardiendo del que colgamos los que aún seguimos esperando a que los Toxic Twins entren en razón y dejen de avergonzarnos. La situación a principios de década no hacía presagiar nada bueno. Tras el espantoso Just Push Play la MTV lamió el artrítico glande de Tyler a ritmo de Girls of Summer dedicando a Aerosmith el Icon de de 2002, presentado por Janet Jackson en su etapa prehuevofritocolgando, la cual había sido la premiada el año anterior. Nótese el nivel. Para poner la nota esperpéntica final los invitados fueron Shakira, Papa Roach y Pink, con aparición especial de Kid Rock, un tipo que sodomiza con una motosierra el Sweet Home Alabama de Lynyrd Skynyrd y es #1. Con este personaje giraron aquel año presentando de paso su enésimo recopilatorio, viviendo ya directamente de las rentas, grabando villancicos cada Navidad y con apariciones en spots de Sony y series de Disney. Ver al delincuente detrás de Back in the Saddle haciendo un cameo en Lizzie McGuire disfrazado de Santa Claus fue el colmo. Entonces alguien convenció al daltónico más famoso del rock para que pidiese disculpas al personal.

No sé si fue gracias a su cirujano, a alguna velina, a Mufasa saliendo de una nube en el Serenghetti o la charleta de un taxista de estos que leen el ABC mientras fuman un pitillo y escuchan Radio Marca bajando Fuencarral a 200 km/h, pero tuvo un momento de lucidez después de una década echada a perder. Porque pichones míos, este Honkin' on Bobo le da un revolcón al Diablo y deja a la música del Delta con las bragas colgando del ventilador. Aerosmith son la quintaesencia del blues rock y el catálogo de clásicos que se cepillan empieza ni más ni menos que con el Road Runner del mismísimo Bo Diddley seguido de obras inmortales a las que sólo les faltaba la voz polvorienta, sucia y raída de nuestra momia de cabecera, escupiendo arena y polvo en temas mohosos del calibre de Eyesight to the Blind, Never Loved a Girl o Baby, Please Don't Go -sí, la misma que destrozaba de una manera deliciosa Bon Scott vestido de colegiala despechada- con el estilo sobrehumano que hizo de Aerosmith la banda de rock más grande de América por los siglos de los siglos en este viaje en el tiempo. Será porque nació ya viejo, pero Steven suena exactamente igual de mugriento que en tiempos del Live Bootleg y la mezcla divina de slide y armónica de Stop Messin' Around y el tórrido duelo al sol entre Tracy Bonham y Joe Perry -para quien no lo sepa, es un jodido bluesman que no tiene nada que envidiar al Clapton vocalista- en Back Back Train serían el súmun a este delirio de blues rock. Pero no. El único tema original de Aerosmith, The Grind, es una maravilla. En efecto, toda la basura que han hecho en la última década era a sabiendas. Sí, cuando quieren son los mismos cabrones de Rocks. ¿Resucitará la Blue Army? Joe, eres nuestra única esperanza.
Esto... voy a por tabaco tíos... no me esperéis en el estudio...

martes 7 de julio de 2009

Cherry Pie!

-Ey Jane, what have you been up to lately?
-Almost 6’1”!

Amigos, si este chiste de Jani Lane os ha hecho gracia, es vuestro día de suerte, porque váis a recibir una dosis de Warrant, rubias y hard rock guasón. Si por el contrario esto os parece un insulto a vuestra inteligencia, siempre podréis visitar los blogs de Intereconomía o mantener relaciones con el agujerito del último CD de U2.

Tengo muchos problemas. No, no por tener un sentido del humor extraño. Bueno, eso en parte también me ha supuesto muchos problemas. Pero no tengo la culpa de que aquel minusválido se me colase. Él estaba sentado, yo de pie, ¿quién se aprovechó de quién? Da igual, no voy por ahí esta vez. Supongo que soy un paranoico. No, tampoco soy un judío neoyorkino, soy paranoico pero se me dan fatal los números. Lo mío son las paranoias absurdas. Por ejemplo, estoy absolutamente convencido de que mis vecinos son vampiros. Cuando digo esto me refiero a todos mis vecinos. Madrugo a eso de las diez y ya tienen todas las persianas bajadas. Subo la mía en calzoncillos con Van Halen dándome los buenos días y ya están todas las persianas bajadas. Me fascina especialmente la señora de enfrente, que tiene su repisa abarrotada de macetas. No sé si tiene alguna especie de pajita que saca por algún agujero, o si las riega con la sangre de vírgen que sobró del desayuno, pero estoy por ver a la susodicha. Dos bloques se alzan ante mis ojos y no hay ni una jodida persiana subida. La otra noche vi la luz de un flexo. Cualquiera pensaría que escuchar Feel Your Love Tonight tras dieciocho horas ininterrumpidas de Van Halen cansaría a cualquier vecino, pero si la apagó en cuanto abrí mi ventana no fue por eso. Todos sabemos que las vampiresas son tímidas y no soportan tanto desodorante. Pensaréis que es estúpido creer que toda esa gente son vampiros. Cierto. Igual sencillamente analizan cadaváres de extraterrestes.

Pero, ya os digo, soy un paranoico. Tengo mil supersticiones, manías bastante absurdas. Tengo pánico a las enfermedades. Lo único que me consuela es que si de aquí al domingo me diagnostican algo grave viviré lo suficiente como para ver cómo queda el Tour. Cuando me obsesiono con algo, lo veo por todas partes. Basta que recupere ese enorme Avalancha de Héroes para que ponga el 40 Latino y aparezca Carlos Baute disfrazado de Bunbury. ¿Habré perdido la percepción de la realidad? Pero, ¡ay!, hay algo que me agobia mucho más. Las rubias. No sé vosotros, pero yo estoy convencido de que existen. Salgo a la calle y sólo veo señoras mayores haciendo la compra, jubilados y esas manadas de niños empaquetados por sus padres de campamentos. No sé cómo no cortan con una navaja la cuerda con la que les obligan a hacer puenting y se suicidan. Luego los padres se quejarán de que sus hijos los metan en un jodido asilo. Joder, si hacen cola hasta para beber agua y tienen que pedir permiso a una monitora para todo. ¿Qué mierda de infancia es esa? Total, que sólo pienso en rubias. Sé que existen, maldita sea. Me refiero a las de los videoclips. No esas de pega que te encuentras en la universidad. No. No las del "ojalá todos fuesen como tú" -¿pero entonces yo cómo quién soy?- y el "te quiero tanto que sólo podemos ser amigos". No hablo de esas. Ni las búlgaras que te asaltan por Facebook. A esas las carga el Diablo. Esas sólo te quieren porque tu cuarto apellido es Thyssen. No, amigos, a quien yo veo por todas partes es a Bobbie Brown.
Qué ganas más tontas de tatuarme una mariposa en el ombligo...
Lo siento por Pamela Des Barres, la cual nos lee siempre, pero las groupies de los 80', las de chupa, vaquero sucio y bisturí son el arquetipo de tan admirable estilo de vida. Cada uno tiene sus favoritismos, pero desde aquí rompo una lanza contra mi frente en honor de Bobbie Brown, una mujer que se hizo a sí misma. Más concretamente se hizo los labios, los pechos, las mechas... En todo caso, nuestra heroína marcó época. No por sus romances con Dave Navarro, Tommy Lee, Duff McKagan, Jack Russell, John Corabi, Stevie Rachelle, Nikki Sixx, Sebastian Bach, Matt Sorum, Taime Downe y hasta Kevin Costner. Que también. Su trayectoria es admirable. Y coincidiendo en parte con la Administración Clinton, así que no descartéis cotas más altas. Y las cotas más bajas, a fin de cuentas también salió con el inefable Fred Durst. Ya sabéis, la erótica de la lorza. Pero si Bobbie pasó a la historia del rock fue por su mítico cameo en Married With Children para complacer a nuestro querido Al Bundy y por sus apariciones en videoclips conocidos por todos los rockeros de bien como Once Bitten Twice Shy de Great White, interpretando siempre el papel de rubia. Eso sí, donde sin duda se ganó nuestra gratitud eterna fue por ser la Cherry Pie. Su explosivo protagonismo en dicho videoclip y su rocambolesca relación con Jani Lane hicieron de ella la chica favorita de legiones de hard rockeros. Cuentan que poco después de rodar el video Lane la encontraría con Richie Sambora, algo que como vemos se tomó con flema británica.
Jackpot!
Su brillante idea de casarse con Bobbie para detener tan excelso palmarés terminaría un par de años más tarde. Entonces llegó Tommy Lee y otro episodio de malos tratos, pero eso es otra historia. La historia de Warrant empieza a finales de los 80', cuando tras ser rechazados por todas las discográficas por fin firman por Columbia, aunque la mala suerte persiguió al grupo. El sello retrasó la salida de su debut casi un año, dándose una gira surrealista de un grupo cada vez más famoso pero sin disco, y para colmo Lane pilló a su novia -tiene una habilidad asombrosa- con un amigo, sufriendo una crisis nerviosa que les llevó a grabar de nuevo el álbum usando sus partes pregrabadas. Y, para colmo, se rumoreaba que las partes de guitarra ni siquiera eran de Turner y Allen, dos guitarristas que, todo hay que decirlo, eran bastante limitados. En esas parecía imposible medirse con los Mötley Crüe del brutal Dr. Feelgood y el frenético debut de Skid Row, pero aquella mezcla de baladas grandilocuentes, mucho más cercanas a Queen que a Poison, una producción que recordaba a los primeros trabajos de Van Halen y la gira con los Aerosmith de Pump les llevó hasta el multiplatino que buscaban desesperadamente. Aquel Dirty Rotten Filthy Stinking Rich chorreaba una sola y única idea: forrarse y llenar estadios. Bueno, y el "Baby You comb your hair Put on your shades You look so cool, Gimme the run-around Make me feel like a fool!".
Bobbie fue siempre una chica muy discreta, al igual que sus amigas del club de lectura.
El intento de destilar el hard rock callejero y sucio de las bandas angelinas pero sin sonar como Bon Jovi o Van Hagar y acercándose a KISS sin quemarse y morir en el intento pilló por sorpresa a millones de rockeros. Aunque la fama que ansiaban por encima de todo llegó con la archiconocida power ballad Heaven dando una lección magistral de rock meloso y en menor medida por la otra gran balada de este debut, Sometimes She Cries, bastante mejor que su compañera y mucho más adaptada a los cánones del género, con una intro que se da un vendaval a cierta musiquilla de circo que inventó Slash un par de años atrás y una estructura similar al I Remember You de Skid Row, lo que hizo grandes a Warrant fueron los otros ocho temas del Dirty Rotten. Con sus baladones ya habían demostrado que eran buenos músicos y que tenían un sentido de la melodía y de los medios tiempos que les daban un pase a la liga de los grandes, pero ese humor negro de puro verde les convertía en una joya del party metal. Ya fuese en temas muy -¿he dicho que no inventaron nada nuevo verdad?- en la onda de Ratt como Cold Sweat y Poison -Big Talk y Ridin' High, ésta última sospechosamente parecida al Nothin' but a Good Time- o en las genuinas In the Sticks y Down Boys, el himno necesario para un debut, Warrant simplemente prometían. Su segundo álbum estaba listo, pero desde Columbia llegó una orden: os falta un himno que reviente estadios. Y entonces Lane cambió de dieta.
A veces... me siento tan rubia... si al menos recordase de qué color tengo el pelo...
No creo que exista ningún ser vivo que no conozca el video de Cherry Pie, así que pasemos al resto de... Cherry Pie. Sí, Joan Jett, Def Leppard, Slaughter... esa base la he oído antes. Pero que me estampen los implantes de Bobbie si Lane con una manita de C.C. De Ville no alcanzó el sumun del batería machacona + letra erótico festiva -"She wanted me to feed her so I mixed up the batter 'n' she licked the beater"- + videoclip glorioso + air guitar y headbanging = hit monstruoso. El problema es olvidar el resto; uno de los mejores discos en eso de desnucar cuellos. Sure Feels Good to Me, Love in Stereo y Your the Only Hell Your Mama Ever Raised tienen unos coros descerebrados de antología, y el salto cualitativo como compositor de Lane y a nivel instrumental de la pareja Turner-Allen revienta en Mr. Rainmaker, de lejos lo más infravalorado, y ya es decir, del disco más exitoso de Warrant. Estos tíos habían alcanzado su madurez creativa después de cuatro años arrastrándose por los tugurios de L.A., y eran por derecho propio uno de los grandes. Esa versión metalizada del Train Train de Blackfoot es una maravilla y la macabra e imaginativa letra de Uncle Tom's Cabin, amén de esa mágica intro de armónica y guitarra acústica y del trallazo que es, situaba a Warrant un paso más allá, así como en una serie de baladas bastante más trabajadas que Heaven, pese a que Bed of Roses no dejaba de ser más Poison que los propios Poison.

Blind Faith y sobre todo la lacrimógena I Saw Red eran dos baladones de antología, muy por encima de las Every Rose Has Its Thorn de la vida, y para orgasmo rockero cerraban esta maraña de hard rock y metal para las masas de la mejor manera, con Ode to Tipper Gore, un corte lleno de buenos deseos para la señora Gore. Pero 1991 estaba ahí y la fama duró apenas un par de años. El clip de Cherry Pie fue censurado en algunos medios por ser sexista y todas esas cosas en las que sólo reparan las gordas que van a la zapatería de Al Bundy y justo cuando realmente empezaban a ser tomados en serio tras actuar con bandas como Metallica y Black Crowes, era ya demasiado tarde. Cuando Nevermind cayó como un meteorito a los miembros de Warrant se les puso un puntito rojo en la frente. Estaban marcados como el enemigo supremo. Curiosamente, de un día para otro, resultaba que nadie había escuchado rock o metal en los 80' y que lo auténtico era tener los sobacos peludos de Mia Zapata y no los shorts de Bobbie Brown. Jani Lane era el Anticristo. Pese a que en 1992 publicaron Dog Eat Dog, un álbum con un sonido aún más metalero, con el que giraron con Iron Maiden y Megadeth y llegaron al disco de oro, fueron aniquilados. Y cometieron el error fatal de pasar al rebufo del sonido Alice in Chains, lo cual no es algo intrínsecamente fatal pero en una época en la que todo el mundo era "íntegro" y "fiel a sus principios", terminó por poner la inscripción en la lápida de Warrant. Algo imperdonable. No seáis cerriles, don't even try, 'cause you can't ignore her...

Descargar Cherry Pie + 2 Temas Inéditos

lunes 6 de julio de 2009

Oda a Bobbie Brown

-Al: Oh, Miss. You dropped your flea fogger!
-Nibbles: Oops. Thank you!
-Al: No, thank you... Uh, Miss. You dropped your broccoli spears!
-Nibbles: Thanks again!
-Al: Thank you... Ey, Bud, here's something men do. Quick, get me something!
(...)
-Al: Excuse me, Miss. Uh, you dropped your, uh... Eggs.
-Nibbles: Weren't you the same guy that was rubbing up against me at the bus?
-Al: Oh... No...
Nibbles: I meant him!
-Al: Mmm... High five son!


Amigos, el rock & roll murió en 1997 cuando cancelaron Married With Children. Mañana, "Nibbles" recibirá un homenaje en este blog, no os lo perdáis.