¿Aitor, y si me pongo con Bubbles no puedo entrar en el post? ¿Qué clase de fan locaza eres, eh? ¡Oh, a veces desearía no tener estos morritos!Últimamente he notado que el personal anda muy revuelto. No sé si será el verano, que el bromuro en polvo que meten en la Coca Cola ya no es el de antes o que la vida del cock rocker se ha tornado demasiado solitaria, pero a lo largo de este mes las hormonas andan disparadas. No es por señalar a nadie, pero aprovechando que está distraída en Madrid disfrutando de una semana rebosante de rock, nuestra querida Paula, con aquella foto de Ocio, disparó las alarmas. Asumo mi culpa en parte. Quizá el monográfico a Bobbie Brown y las dosis ingentes de silicona tuvieron algo que ver. No lo sé. Pero basta con que llame algo tan naïf como 'sosa' a la sosa de Natalie Portman como para que la realeza bloguera se manifieste. "I don't need one more war", que diría Axl. Y claro, el colmo ha sido el Masturbate-a-thon de Sammy y el Girls, Girls, Girls de Erik. ¡Esto lo lee mi madre tíos! Que uno llega de la biblioteca, con la mente ya de por sí enferma, y la Aniston ahí, contra un fondo neutro, con la marquilla de su exigua ropa interior pidiendo a gritos un tanga de leopardo y varios comentarios nombrando a otras tantas señoritas de exhuberante pechonalidad y claro, uno termina harto de segregar tantas feromonas. Ahora las avispas se me acercan no por el olor, sino porque intentan polinizarme. De hecho, en un ataque de ira he estado por borrar esa carpeta que tengo oculta en Favoritos.
Pero no quiero hundir la economía húngara. Marketa Brymova no tiene la culpa. Entonces me he dicho ¿what the hell?, ¿en qué nos hemos convertido? ¿Acaso sólo podemos pensar en lujuriosas checoslovacas embutidas en uniformes del KGB armadas con látigos? Dammit, el rock es algo más que videos de strippers, amigos, el rock es algo feo con avaricia. Es sucio, es polvoriento, hace semanas que no se ducha, come carne cruda, la cosa más parecida a la silicona que ha visto en su vida fue en la película de Flubber y confunde términos tan dispares como "fosa séptica" y "retrete". Porque, admitámoslo, algún día tendremos la edad de Matt Sorum y nos daremos cuenta de que tras tantas groupies, tras tantas mansiones, tras todos esos emparedados de caviar con soja y viagra, sólo nos queda una novia bailarina que podría ser otra de nuestras hijas ilegítimas. Y entonces querremos algo más auténtico. Aunque tengamos que ir a Mordor o a una reunión de Fat Fighters para encontrarla. Y es que lo siento por Sebastian, pero su apolínea tripilla palidece ante la monstruosa formación en la que he trabajado. Esto no es un vulgar supergrupo, es algo más, dudettes. Lo siento por los integrantes e integrantas de Melvins, Mudhoney, Hole o Sonic Youth, por no hablar de seres huídos de algún laboratorio como los cantantes de Placebo o HIM. No. Porque feo se nace, no se hace, y aquí no queremos vulgares posers. ¿Qué me decís de esos que de pequeños eran monos? ¡Aquellos que adoraban las demás madres a la salida del colegio! ¡Luego han crecido y se han convertido en Paul McCartney!. En cambio, Ringo ahora parece un mafioso ruso. ¿Who's da winner lil' mama?
Aquí queremos tipos que enciendan cerillas con sus peludos testículos y que tengan los dientes más picados que la fruta de un gitano. Y no me vengáis con reclamaciones. Meat Loaf con barba de dos días tiene un puntazo. Y no, Kim Thayil no entra porque luego nos llaman racistas. Ni Hiro Yamamoto. De hecho ningún miembro de Soudgarden entra. Ya sé que todos nosotros somos unos jodidos Diamond Dave de la vida, pero cuando váis a salir de casa y veís de refilón en el espejo favorito de vuestra madre a un tipo ojeroso, mal afeitado y con un chaleco desgastado de Black Label Society, estáis viendo a un desagradable y maldito rockero. Cierto sabio me dijo en una ocasión "las mujeres, con veinte años se maquillan por ellas, con treinta se maquillan por amor propio... y con cuarenta lo hacen por respeto". ¿Pero cómo aplicas esa máxima a Lemmy? Cuando Dios repartió los culos, a Lemmy le puso el de Maria Antonia Iglesias. En la cara. "It's an ugly world", que diría Cat Al Yankovic, si es que existiese. C'mon, es innegable que ser feo tiene innumerables ventajas. Puedes ser gordo, discapacitado o bajito y no pasa nada. Pero si tienes la cara de Paul Rodgers y el cuerpo de... Paul Rodgers, siempre tendrás a mil arpías detrás diciendo cosas como "sí, es mono, pero mira que tetillas, podríamos intercambiarnos la ropa interior". En cambio, si eres un jodido hellraiser, esos comentarios se escurren cual gota de Nightrain por esa cicatriz que te hiciste en aquel bar cuando te atacó aquella zarigüella. Con todos ustedes, la banda de puro rock más fea de la historia.
Intenta mirarme a los ojos nenaLemmy es la quintaesencia de lo feo. A su lado Dee Snider... bueno, tampoco exageremos. Ok, puede que haya frontmen no muy agraciados. Ahí es donde entran vuestras sugerencias. Por ejemplo, yo tengo cierto rechazo a Phil Lynnot y Jeff Keith. ¿Sabéis por qué? Porque me recuerdan a dos chicas que conozco y que se parecen de una manera acojonante a ambos, y cada vez que veo a Philo veo a esta chica con el cuerpo de Lynnot. Aunque ahora que lo pienso esto os habrá pasado a muchos cuando pensáis en Brett Michaels. Ah, Lemmy. No es que tenga un tipo difícil, o que tenga algo paranormal. Bueno, quizá su pelo untado en grasa de mamut. Hablando de su despliegue capilar, su tupido pecho de palomo le otorga la gran ventaja de poder estar en dos habitaciones a la vez. Maldita sea, Lemmy no salió de un espermatozoide, salió de un pelo que navegaba por un plato de alubias. ¿A dónde apuntan sus verrugas? ¿Si dibujásemos una línea que uniese cada una, qué ocurriría? ¿Se nos desvelaría el lugar donde descansa el Arca de la Alianza? ¿O se dibujaría un pentagrama de fuego en el suelo? ¿No serán testículos? Creo que está claro que los Born To Be Ugly tienen un líder. Pero en este apestoso delirio hacen falta guitarras.
Imaginad un combate entre Godzilla y Oprah Winfrey por el amor de un Mcflurry. Pues así de encarnizada ha sido la batalla por ser el guitarra solista de este acojonante supergrupo. Muchos han sido los nombres que se han barajado. Desde Jeff LaBar a Juan Valdivia pasando por Ronnie Wood, pero estaba claro que el título se lo iban a jugar a base polvos y purpurina Vinnie Vincent y Mick Mars. Porque amigos, debajo de todas esas capas de pintura para pasos de cebra... están los genes de Iniesta. Hay habría un terco empate, pero, amigos, si Vinnie es un golum con mala leche y un ego inversamente proporcional a la circunferencia de su cuello, lo de Mick viene de otra dimensión. Tommy Lee y Nikki Sixx no podían dar crédito a lo que estaban viendo cuando conocieron a Mars. Aquel tipo enclenque, enfermizo y con esa tez venida de Chernóbil era un jodido virtuoso y un genio que les llevaría a lo más alto.
Hay algo que me pasa con el bueno de Dave Murray que es bastante embarazoso. Que Lynnot me recuerde a una chica de mi facultad o que Keith me recuerde a otra a la que una noche encontré atractiva -hasta que de repente puse en su cara las muecas de Jeff, y ahora cada vez que la veo en lugar de sonar Love Song suena Party's Over- es pasable, pero lo que me pasa con Murray es peor. Cuando veo videos de archivo, es clavado a una profesora de matemáticas que tuve. Y lo que es peor... ¡ahora se parece a mi abuela! Dave es un gran músico, y siempre ha sido fiel al estilo de Iron Maiden. Quizá es por eso por lo que todos sus discos son iguales, pero no he venido aquí para hablar de la hija de Steve Harris. Ese pelo color cerumen que le emparenta con los Parker Bowles, su pigmentación psicotrópica, esos cachetes mezcla de Duquesa de Alba y Kiko -el legendario vecino del Chavo del Ocho, disponible por Galavisión Internacional- y esa reinvención de los conceptos básicos de la simetria hacen que Dave Murray sea digno de los Born To Be Ugly.
Malcolm siempre ha estado a la sombra de Angus. En todo. Puede que Angus sea mucho más espectacular, que sea uno de los guitarristas que más muñecas han quebrado, que se parezca más a Gollum, que sea más feo que una clienta de Al Bundy. Pero que me aspen si su hermano no es uno de los mejores guitarras rítmicas de la historia, el creador de alguno de los riffs más memorables de la historia del rock, la viga maestra del universo AC/DC y... joder, no es John Sykes precisamente. Ahí donde le véis -apretando la vista... es el que está a punto de morir ahorcado por la cuerda, detrás de la guitarra- el tío sembraba el pánico en los peores tugurios de camioneros en la Australia profunda, usando el mástil de su Firebird a modo de taco de billar para desdentar a cualquier suicida de la carretera. Enamoró a Bon Scott y a millones y millones de headbangers. Gracias a él, Orange sacó la campaña de Uni2 y bibliotecarias de medio mundo no se depilan el entrecejo. Con Malcolm como tercer guitarrista los Born To Be Ugly son una formación de verdadero lujo, pero ¡ay! falta un batería a la altura. Pero no esperéis que meta a gafapastas como Butch Vig o Tony McCarroll. Recordad: feo no se hace, se nace, ese es nuestro lema. Esta máxima no es aplicable a Charlie Watts, el único hombre blanco del cual es imposible adivinar la edad. Este señor nació con canas. Como sabéis tengo debilidad por los baterías que ponen cara de oligofrénico estreñido. Si tienen una cadena de ropa de lujo y rizos, mejor. Pero no, el batería no es Matt Sorum. Puede que sólo veamos su belleza su abuela y yo. En todo caso, el elegido como batería más jodidamente feo es el único, el incomparable, el semidesconocido... ¡Chris Slade!
A él le debemos la brutal batería de Thunderstruck y en general el metalero sonido del Razor's Edge, algo que los más puristas no soportaron pero que a servidor le encanta, en un caso similar al de Adler-Sorum en You Could Be Mine o, salvando las distancias, al sonido de Lars Ullrich o al de Rick Allen. Ya sabéis, el chunda-chunda al cubo. Será que soy un gañán, pero esa manera de tocar de puro músculo es demoledora y contribuyó a que AC/DC saliesen del bache en el que se metieron a mediados de los 80'. Ninguneado durante décadas, el bueno de Slade saltó a la fama como el orco albino que sonaba como mil orcos albinos saltando sobre el cadáver de Frodo o como una gorda probándose zapatos en algún centro comercial de Chicago. Sus muecas y las morcillas que tenía como venas latían al ritmo de sus brazacos y dieron a los Young un sonido que quedó con Slade tocando en Asia. Con una carrera realmente alucinógena -empezó como batería de Tom Jones y tocó en The Firm con Page y Rodgers-, merece todo nuestro respeto. Este tipo en una banda como Def Leppard o Iron Maiden habría sido una estrella, pero terminó en bandas que no pegaban con su estilo tan... bombástico. Los calvos de dos metros también tienen sentimientos, you bloody bastards . Pero si acabo de exterminar las pocas hormonas que os quedaban, agarráos malditos hijos del metal. Obviamente, haría falta un mánager que exprimiría los esputos de nuestro héroes rompecristales. Y no, Peter Grant sólo por parecerse a Charles Bronson no reúne méritos. Ese mánager que buscamos es el mismísimo Doc "Profident" Mcghee.
Ahí donde le véis, con su aspecto de mafioso italoamericano amante del golf y las prostitutas prejubiladas, Doc ha producido los mayores taquillazos de Mötley Crüe, Bon Jovi, Scorpions o Skid Row. Y lo que tiene más mérito, sacó con vida de Tokyo tanto a Vince Neill tras enfrentarse con la Yakuza y a Tommy Lee y Nikki Sixx después de sembrar el caos en el tren de alta velocidad nipón y de armarla en los calabozos de alguna comisaria. Vamos, vosotros también habrías tirado una botella de Jack Daniels por la ventanilla. Si Doc pudiese encajarse de nuevo la mandíbula y vocalizar, Hollywood temblaría. Y, hablando de temblores, como maestro de ceremonias de los Born To Be Ugly...
No podía ser otro. Sam Kinison, el individuo más indeseable de Hollywood guiaría a nuestro atajo de despojos estéticos por los pozos de alquitrán de Sunset Strip y L.A. Todo empezó cuando a Sam se le expulsó de su parroquia. Digamos que nuestro joven párroco tuvo un divorcio problemático. Como él decía, su mujer era una persona estupenda, pero empezó a engordar hasta convertirse en su madre. Fue entonces cuando decidió emprender el sueño americano: ser un cómico gordo, salido, y alcohólico, ser el ángel de la guarda de Al Bundy, vivir rodeado de prostitutas y estrellas de rock y de paso llegar a grabar un par de discos deliciosamente horribles. Porque Sam era un jodido rockstar como pocos vio el mundo. Así que, feos del mundo, ya seáis gordos, bajitos, calvos, tullidos, votantes del PSOE o fans de Europe, si queréis triunfar en la vida, el rock y el heavy metal es lo único que puede salvaros. La otra opción es ser árabe y tener petróleo, pero eso es mucho más marrón y aburrido. Y vuestras groupies tendrán más bigote que Frank Zappa y no se parecerán para nada a Jessica Hahn. ¿Porque quién se revuelca en la mugre con Jessica? ¿Richie Sambora? ¿Slash? ¿Billy Idol? ¡No! ¡Sam Motherfuckin' Kinison! Born To Be Ugly, dudes.
Imaginad un combate entre Godzilla y Oprah Winfrey por el amor de un Mcflurry. Pues así de encarnizada ha sido la batalla por ser el guitarra solista de este acojonante supergrupo. Muchos han sido los nombres que se han barajado. Desde Jeff LaBar a Juan Valdivia pasando por Ronnie Wood, pero estaba claro que el título se lo iban a jugar a base polvos y purpurina Vinnie Vincent y Mick Mars. Porque amigos, debajo de todas esas capas de pintura para pasos de cebra... están los genes de Iniesta. Hay habría un terco empate, pero, amigos, si Vinnie es un golum con mala leche y un ego inversamente proporcional a la circunferencia de su cuello, lo de Mick viene de otra dimensión. Tommy Lee y Nikki Sixx no podían dar crédito a lo que estaban viendo cuando conocieron a Mars. Aquel tipo enclenque, enfermizo y con esa tez venida de Chernóbil era un jodido virtuoso y un genio que les llevaría a lo más alto.
Hay algo que me pasa con el bueno de Dave Murray que es bastante embarazoso. Que Lynnot me recuerde a una chica de mi facultad o que Keith me recuerde a otra a la que una noche encontré atractiva -hasta que de repente puse en su cara las muecas de Jeff, y ahora cada vez que la veo en lugar de sonar Love Song suena Party's Over- es pasable, pero lo que me pasa con Murray es peor. Cuando veo videos de archivo, es clavado a una profesora de matemáticas que tuve. Y lo que es peor... ¡ahora se parece a mi abuela! Dave es un gran músico, y siempre ha sido fiel al estilo de Iron Maiden. Quizá es por eso por lo que todos sus discos son iguales, pero no he venido aquí para hablar de la hija de Steve Harris. Ese pelo color cerumen que le emparenta con los Parker Bowles, su pigmentación psicotrópica, esos cachetes mezcla de Duquesa de Alba y Kiko -el legendario vecino del Chavo del Ocho, disponible por Galavisión Internacional- y esa reinvención de los conceptos básicos de la simetria hacen que Dave Murray sea digno de los Born To Be Ugly.
Malcolm siempre ha estado a la sombra de Angus. En todo. Puede que Angus sea mucho más espectacular, que sea uno de los guitarristas que más muñecas han quebrado, que se parezca más a Gollum, que sea más feo que una clienta de Al Bundy. Pero que me aspen si su hermano no es uno de los mejores guitarras rítmicas de la historia, el creador de alguno de los riffs más memorables de la historia del rock, la viga maestra del universo AC/DC y... joder, no es John Sykes precisamente. Ahí donde le véis -apretando la vista... es el que está a punto de morir ahorcado por la cuerda, detrás de la guitarra- el tío sembraba el pánico en los peores tugurios de camioneros en la Australia profunda, usando el mástil de su Firebird a modo de taco de billar para desdentar a cualquier suicida de la carretera. Enamoró a Bon Scott y a millones y millones de headbangers. Gracias a él, Orange sacó la campaña de Uni2 y bibliotecarias de medio mundo no se depilan el entrecejo. Con Malcolm como tercer guitarrista los Born To Be Ugly son una formación de verdadero lujo, pero ¡ay! falta un batería a la altura. Pero no esperéis que meta a gafapastas como Butch Vig o Tony McCarroll. Recordad: feo no se hace, se nace, ese es nuestro lema. Esta máxima no es aplicable a Charlie Watts, el único hombre blanco del cual es imposible adivinar la edad. Este señor nació con canas. Como sabéis tengo debilidad por los baterías que ponen cara de oligofrénico estreñido. Si tienen una cadena de ropa de lujo y rizos, mejor. Pero no, el batería no es Matt Sorum. Puede que sólo veamos su belleza su abuela y yo. En todo caso, el elegido como batería más jodidamente feo es el único, el incomparable, el semidesconocido... ¡Chris Slade!A él le debemos la brutal batería de Thunderstruck y en general el metalero sonido del Razor's Edge, algo que los más puristas no soportaron pero que a servidor le encanta, en un caso similar al de Adler-Sorum en You Could Be Mine o, salvando las distancias, al sonido de Lars Ullrich o al de Rick Allen. Ya sabéis, el chunda-chunda al cubo. Será que soy un gañán, pero esa manera de tocar de puro músculo es demoledora y contribuyó a que AC/DC saliesen del bache en el que se metieron a mediados de los 80'. Ninguneado durante décadas, el bueno de Slade saltó a la fama como el orco albino que sonaba como mil orcos albinos saltando sobre el cadáver de Frodo o como una gorda probándose zapatos en algún centro comercial de Chicago. Sus muecas y las morcillas que tenía como venas latían al ritmo de sus brazacos y dieron a los Young un sonido que quedó con Slade tocando en Asia. Con una carrera realmente alucinógena -empezó como batería de Tom Jones y tocó en The Firm con Page y Rodgers-, merece todo nuestro respeto. Este tipo en una banda como Def Leppard o Iron Maiden habría sido una estrella, pero terminó en bandas que no pegaban con su estilo tan... bombástico. Los calvos de dos metros también tienen sentimientos, you bloody bastards . Pero si acabo de exterminar las pocas hormonas que os quedaban, agarráos malditos hijos del metal. Obviamente, haría falta un mánager que exprimiría los esputos de nuestro héroes rompecristales. Y no, Peter Grant sólo por parecerse a Charles Bronson no reúne méritos. Ese mánager que buscamos es el mismísimo Doc "Profident" Mcghee.
Ahí donde le véis, con su aspecto de mafioso italoamericano amante del golf y las prostitutas prejubiladas, Doc ha producido los mayores taquillazos de Mötley Crüe, Bon Jovi, Scorpions o Skid Row. Y lo que tiene más mérito, sacó con vida de Tokyo tanto a Vince Neill tras enfrentarse con la Yakuza y a Tommy Lee y Nikki Sixx después de sembrar el caos en el tren de alta velocidad nipón y de armarla en los calabozos de alguna comisaria. Vamos, vosotros también habrías tirado una botella de Jack Daniels por la ventanilla. Si Doc pudiese encajarse de nuevo la mandíbula y vocalizar, Hollywood temblaría. Y, hablando de temblores, como maestro de ceremonias de los Born To Be Ugly...
No podía ser otro. Sam Kinison, el individuo más indeseable de Hollywood guiaría a nuestro atajo de despojos estéticos por los pozos de alquitrán de Sunset Strip y L.A. Todo empezó cuando a Sam se le expulsó de su parroquia. Digamos que nuestro joven párroco tuvo un divorcio problemático. Como él decía, su mujer era una persona estupenda, pero empezó a engordar hasta convertirse en su madre. Fue entonces cuando decidió emprender el sueño americano: ser un cómico gordo, salido, y alcohólico, ser el ángel de la guarda de Al Bundy, vivir rodeado de prostitutas y estrellas de rock y de paso llegar a grabar un par de discos deliciosamente horribles. Porque Sam era un jodido rockstar como pocos vio el mundo. Así que, feos del mundo, ya seáis gordos, bajitos, calvos, tullidos, votantes del PSOE o fans de Europe, si queréis triunfar en la vida, el rock y el heavy metal es lo único que puede salvaros. La otra opción es ser árabe y tener petróleo, pero eso es mucho más marrón y aburrido. Y vuestras groupies tendrán más bigote que Frank Zappa y no se parecerán para nada a Jessica Hahn. ¿Porque quién se revuelca en la mugre con Jessica? ¿Richie Sambora? ¿Slash? ¿Billy Idol? ¡No! ¡Sam Motherfuckin' Kinison! Born To Be Ugly, dudes.















