martes 24 de noviembre de 2009

Core

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"Rules are Rules. If you break my rules, you are going to jail" - El señor juez Larry Fidler antes de soltar a Weiland. Ya sabéis, Scott es un tipo complicado.

Este blog tiene dos enemigos naturales. Las mujeres que no se depilan y la corrección política. El pobre Bon Jovi no tiene nada que ver con esto. Al menos él se depila. Hoy toca desplumar a los graciosos que defienden al Dalai Lama. Son los mismos que critican al Vaticano y las teocracias, por lo general. Ya sé que los jodidos chinos nos están invadiendo. Todo está lleno de grandes almacenes con los precios por los suelos regentados por inmigrantes chinos. Todo esto está para blanquear dinero, porque ni de coña se puede pagar el alquiler de esas bajeras enormes vendiendo pantalones a 8€, pero esa es otra historia que ni me va ni me viene. Sucede que antes volvía para casa y al pasar por uno de estos bazares algún iluminado libertario había dejado una pintada en la que se leía "Tibet libre". Aunque bien pensado antes estaba dando un paseo cerca del cámping y la alcoholera y había pintadas de "euskal presoak Euskal Herrira". Lo absurdo ya no es el mensaje, lo absurdo es ser tan gilipollas como para irte hasta un descampado para dejar una pintada que como mucho van a leer cuatro peregrinos alemanes a la que van para Santiago y que lo mismo piensan que es "albergue a 500 metros" en euskera. Como iba diciendo, al leer esa pintada recordé a todos los intelectuales y entendidos que intentaron boicotear los JJOO de Pekín por la historia esta de la ocupación del Tíbet y la problemática independentista de la región en cuestión. A mí un país en el que el idioma suena a ruido de fondo de una taberna de Star Wars realmente me da igual, pero disfruto echando por tierra la retórica de la gente que cree tener la razón. Por eso me gustaría que el personaje que hizo esa pintada leyese esto y que le quedase clara una cosa: en este mundo, todos están hasta el culo de mierda. Y los lamas son la versión anaranjada de los Bono y las Lady Di del planeta. Y, por cierto, los Reyes Magos, son los padres.

Os pongo en situación brevemente. Cuando la dinastía Manchú llegó al poder en China, el Tíbet pasó a estar bajo soberanía china pero bajo mando del Dalai Lama, es decir, de los lamas supremos, es decir, era un régimen feudal dominado por monjes que explotaban a la masa campesina. De esta manera, la práctica totalidad de la tierra pertenecía a los monasterios; así pues, alrededor del 80% del pueblo eran siervos, sin contar a los esclavos. El Dalai Lama se presenta como una hermanita de la caridad que vive del aire, cuando en realidad, cuando tenía el poder, era el dueño de toda la población, con miles de siervos a su servicio. El campesinado tenía que entregar tres cuartas partes de la cosecha a sus señores, y se les castigaba a latigazos si siquiera tocaban o hablaban con sus dueños, algo lógico para ellos, ya que tanto los siervos como las mujeres no eran considerados como humanos, y podían comprarse en los mercados de Lhasa. De hecho ser mujer era un castigo y éstas rezaban por reencarnarse en hombre. Y es que, amigos, vivir en el Tíbet era sinónimo de vivir en un lugar atrasado, anclado en la Edad Media y en el que la mortalidad infantil, cuando llegaron los chinos, era del 43% y la esperanza de vida era de 35 años. Y es que la gente, tal y como les decían los monjes, moría por sus pecados, y no podían tomar antibióticos, algo occidental y maldito. Esto es comprensible ya que sólo ellos sabían leer y mantener al pueblo en la incultura y la ignorancia más absoluta era el único medio para mantener su estatus privilegiado. Pobre Dalai Lama ¿verdad? ¿Seguís ahí los que parloteabais hace un año sobre boicotear los JJOO? No, no lloréis. A mí la nueva sociedad china me parece horrible y explota y aliena al individuo. Hablando de China, en 1949 entran en el Tíbet las tropas. Esto se pone interesante. En realidad toda esta historia es muy simple. Los lamas siempre fueron favorables a los británicos. China era comunista. Tíbet era un aliado en potencia para Occidente.

Por aquel entonces la Guerra Fría estaba empezando y la República Popular temía que el Tíbet se convirtiese en un coladero contrarrevolucionario por el que los americanos y los británicos introducirían armas para los lamas y la burguesía y la nobleza china. Lo que no se cuenta es que dentro del Tíbet ya existía un movimiento, el Ejército Popular de Revolución, formado por campesinos, que apoyados por el Partido Comunista Chino iniciaron el levantamiento contra la teocracia y la tiranía de los monjes. Así, en 1951, se llegó a un acuerdo, los monjes reconocieron la soberanía china y dejaron con el culo al aire a su querido Dalai Lama, que tuvo que huir por el Himalaya. Pero esa parte ya sale en los libros de Historia. Ahora son parte de China y pese a que la CIA estableció campos de entrenamiento en las Rocky Mountains para entrenar a milicianos tibetanos, creo que está claro cómo terminó la historia. Por eso, cuando critiquéis la existencia de algo tan arcaico como El Vaticano, tened el sentido común de meter en esa lista también al Dalai Lama y a su Tíbet libre, a un tipo que es Premio Nobel de la Paz pero que, al igual que el señor Gore, estaba encantado –ahí están las declaraciones- cuando la OTAN bombardeó Belgrado con el mismo ensañamiento que tuvieron los serbios años antes. No estoy defendiendo la ocupación china del Tíbet, pero por favor, no caigáis en el moralismo barato que intentan venderos, porque los lamas son basura, y los Richard Gere que reptan por las pantallas o son unos perfectos ignorantes, o unos cínicos incurables. O ambas cosas. Si el pueblo tibetano era pacífico y tranquilo no era por felicidad y armonía, era por miedo y sometimiento. Entiendo al Dalai Lama. Yo también echaría de menos ese pasado si fuese una supuesta reencarnación de Dios en la tierra. Kypling y Conrad ya fantasearon con eso a su manera. Cualquiera querría ser Dios, o al menos vivir como tal. Pero que no os timen. Es todo una mentira.
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Un momento, ¿y yo qué cojones pinto en todo esto? Porque si es por el Shangri - La Dee Da, esto va a quedar muy forzado, tío.
Con los Stone Temple Pilots pasó algo parecido. Eran los jodidos chinos del rock. Eran lo peor. Unos traidores. Un invento. Un grupo prefabricado. Unos Pearl Jam bastardos, demasiado duros y comerciales como para ser dignos de la etiqueta grunge, pero demasiado tardíos para ser otro grupo de hard rock angelino. Pasaron los años y los que en su momento les tuvieron tirria, pasaron directamente a odiarles a medida que su popularidad decrecía. Y el fracaso de Velvet Revolver fue la losa definitiva sobre Scott Weiland. Y en parte lo entiendo. Estoy acostumbrado a hacer de abogado del Diablo. Este tipo es la némesis de Matt Sorum, pero los enemigos de mis amigos no tienen porqué ser mis enemigos. Sobre todo si son unos jodidos rockstar. Porque puede que la carrera de este tipo se haya ido degradando pese a dar destellos espectaculares, y la vuelta de los Stone Temple Pilots a la carretera y el prometido álbum para 2010 sean forzados, pero en 1992 Weiland y compañía sacaron un debut colosal de hard rock bestia, musculoso y sucio y de paso les metió el miedo en el cuerpo a todos los pusilánimes que tenían erecciones con Sonic Youth y compañía. Porque por mucho que los ejecutivos y señores de las discográficas se empeñasen en meterles en el saco del rock alternativo, lo siento por Wikipedia y compañía, pero si vendes 8 millones de copias sólo en los USA con tu primer trabajo de partida eres cualquier cosa menos alternativo y si esto no es hard rock Phil Collins es divertido. Y encima les echaban en cara eso. ¿Pero se puede saber qué tiene de malo estar hasta el culo de dinero? ¿El rock no iba de ganar dinero, montárselo con actrices porno y sobrevivir de milagro? Porque eso es lo que hicieron los Stone Temple Pilots a principios de los 90', intentar ser el grupo de rock más famoso de la tierra y no morir en el intento.

Por desgracia Weiland terminó convertido en un yonki y en un presidiario y en apenas diez años... bueno, esa parte ya la conocéis. A principios de década todo empezó cuando Scott se dio cuenta en un concierto de Black Flag de que su novia era también la chica de un tal Robert DeLeo. En lugar de partirle la cara a ese tipo hizo lo más inteligente, deshacerse de ella y montar un grupo con su nuevo compadre y tocar en tugurios y bares de alterne. Robert llamó a su hermano Dean para la guitarra y a su amigo Eric Kretz para la batería. Fue tan sencillo como fichar por Atlantic y meterse en el estudio con un Brendan O'Brien que saltaría al primer nivel como productor gracias a este disco. Y no es de extrañar porque desde que empieza Dead & Bloated y Scott saca esa voz inconfundible y furiosa sabes que estás ante algo diferente, con ese sonido propio de Stone Temple Pilots que muchos tacharon de refrito entre la crudeza y los riffs de Alice in Chains y las dotes vocales de Eddie Vedder pero que desde el principio sonaba a algo especial, nuevo, y que ni siquiera Slash y Duff supieron quitarse de encima. Sólo por Sex Type Thing ya merecen estar entre los grandes del hard rock. Esa canción fue un tiro en la sien cuando la escuché por primera vez con apenas 15 años. Ese riff maligno, esa atmósfera siniestra y ese vozarrón de Scott eran sencillamente brutales, y si a eso le añadimos un videoclip polémico que sugería una violación y esa letra más cock rocker que Vince Neill en una bañera de Viagra dispararon mis instintos hard rockers. Estos tíos eran una trituradora de conciencias, y terminaban por destruir tus defensas con la hipnótica y tortuosa Wicked Garden. No había duda alguna, eran el grupo incómodo para las cabezas pensantes de la industria y un peligro público a condenar. Hasta las dos breves piezas instrumentales -No Memory y Wet My Bed- estaban hasta el cuello de malicia.

El estilo de Dean DeLeo, retorcido y macabro, teje la tela de araña para que Weiland siga y siga en su mundo de pesadilla en Sin, de riffs secos y voz violenta, pero una vez más sonando a Stone Temple Pilots y a nadie más, con pasajes espectaculares, un puente soberbio y una interpretación de Weiland colosal. Por mucho que le pesase a la prensa -"with Eric Kretz bashing the skins like a Bonham manqué and axman Robert DeLeo ladling murk, Core is a testosteronefest", dijo con desdén el enésimo redactor de Rolling Stone cuyo mayor subidón de adrenalina fue comer plastilina en la guardería-, Naked Sunday es un trallazo, una patada en las pelotas de los millones de indolentes que dicen ser rock, exactamente igual que Piece of Pie, probablemente la pista más dura del disco, y Creep, uno de los mejores temas acústicos de la década, lúgubre y honesta como élla sola, escrita desde "one of those instances where we looked at ourselves, looked in the mirror". Y luego llega, junto a Sex Type Thing, la canción más polémica del álbum, Plush, por la cual les acusaron de plagiar a Pearl Jam vilmente, y si bien es cierto que en el videoclip Weiland sobreactuaba recordando la mímica de Vedder, una vez más, esto suena a Stone Temple Pilots, y es un temazo, un clásico de los 90', poderoso, potente y mágico, que siempre sonaba de fondo en el Grand Theft Auto: San Andreas. Y así dan paso a Crackerman, que aunque después se adaptó como un tema acústico, aquí es puro hard rock que suena tan fresco y moderno que de hecho si alguien la hubiese colado en Velvet Revolver nadie se habría dado cuenta. Y, para finalizar, la mastodóntica y ambiciosa Where the River Goes, fastuoso tema de más de 8 minutos que define a la perfección el sonido envilecido, oscuro y potente de un grupo que acababa de ver que podía comerse el mundo. Luego llegó el genial Purple y el éxito no hizo más que aumentar, hasta que todo se fue a la mierda, pero esa es otra historia.

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sábado 21 de noviembre de 2009

We're An American Band

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"Grand Funk Railroad paved the way for Jefferson airplane, which cleared the way for Jefferson starship. The stage was now set for the Alan Parsons project, which I believe was some sort of hovercraft. For more information on Grand Funk, consult your school library!" - Homer Simpson, ese gran docente.

Cada persona es un mundo. No salgo de mi asombro cuando leo la prensa o rebusco en internet. No porque no hable con la gente ni porque sea un tipo arisco, que a veces lo soy, y necesite encontrar historias fuera de los límites que me rodean. Sólo que prefiero enterarme de las miserias de gente que no tiene nada que ver conmigo. Pensaréis que las relaciones con la gente que me rodea son superficiales. Tampoco es eso. Sólo que tiendo a perder el respeto hacia alguien cuando veo su lado más patético, por eso no me veréis dancin' with Mr. Brownstone en algún after, no es mi estilo. Todo esto porque estaba cotilleando por la red y he dado con una noticia que me tiene completamente fascinado. El ser humano es increíble. Yo mismo después de leerlo en lugar de horrorizarme o de al menos sentir algo de pesar he pensado que esto me habría venido de maravilla para un post sobre Johnny Winter. Resulta que en Tanzania tienen una costumbre bastante peculiar. No sé si la conocéis, en todo caso me gustaría dedicar estas líneas a toda la gente de aquí que se avergüenza de ser occidental y cuando va a un país atrasado viene diciendo lo maravillosa que es la gente de allí y que el hombre blanco les está corrompiendo. Bien, no sé si tengo algún lector albino, pero si lo tengo le recomiendo que no vaya a esta parte de África. Allí es costumbre matar a los albinos y vender partes del cadáver por unos 3000$ ya que está socialmente aceptado que su sangre es revigorizante y da poderes al que la bebe. Como comprenderéis por esos precios quienes la consumen son los empresarios y gobernantes del país. De la misma manera que a los rinocerontes se les mata por su cuerno, a los albinos los asesinan por sus brazos y piernas. Aunque por lo general no llegan a tener edad suficiente para ser mutilados ya que muchas madres cuando ven que el recién nacido es albino lo acuchillan para evitar la vergüenza.

O lo que es peor, que los vecinos piensen que se ha acostado con un blanco. Como podréis imaginar, este tipo de delitos no están practicamente perseguidos y de juzgar a alguien se juzga al cazador y no al cliente. Ah, cuánto tenemos que aprender del tercer mundo. Que les jodan. Yo sólo voy a sitios con servicio de recogida de basuras y donde la gente lleva ropa normal. El caso es que esto es algo normal, aceptado y que los de Greenpeace y compañía no critican porque todos sabemos que la vida de un babuino es mucho más importante que la de un ser humano. Hay gente para todo. Esa gente tiene blogs. Y hay blogueros para todo. Espero que nadie se de por aludido. Aunque siempre hay quien se da por aludido. Esos son unos cuantos, los que se toman cualquier comentario como una afrenta personal. Me han llegado mensajes hasta por Facebook de gente de clase diciéndome cosas como que qué tengo en contra del rap o que porqué no pueden llevar chándal. Me resulta especialmente divertido porque con este tipo de gente debería hacer una especie de apéndice al terminar cada post pidiendo disculpas por decir que el rap es una mierda o que llevar chándal voluntariamente es cutre menos en el caso de la persona que ha acudido a mí ofendida sintiéndose atacada. Por desgracia este tipo de lector abunda en todas partes. Por suerte les suele motivar más la política o el defender causas perdidas como el vegetarianismo o la lucha contra la gente que lleva pieles (sí, mis chupas y mis guantes son de piel, pero tu ropa sintética está hecha a base de petróleo y sustancias contaminantes mucho peores que matar a un jodido cerdo y quitarle la piel) y apenas pasan por aquí. Se les reconoce porque defienden la libertad de expresión pero intentan censurarte si dices lo que piensas. Hay blogueros que terminan convirtiéndose incluso en buenos amigos y con los que compartes más cosas que con mucha de la gente que te rodea.

Los hay que pasan un par de veces y luego no vuelves a saber de ellos. Otros sin embargo comentan tus entradas pase lo que pase, hables de lo que hables, y tu haces lo mismo con ellos, aunque no surja la misma confianza tácita que desarrollas con esos que acaban por ser algo más que unas cuentas de Blogger que te dejan unas palabras. Luego hay recién llegados que te alaban más que tu propia madre y a los que no sabes cómo corresponder o los que te comentan sin haber leído la entrada. O los que directamente te dejan un comentario sobre algo que no tiene absolutamente nada que ver. Pero no lo puedo evitar, los que se ofenden son mi debilidad. Con esto no estoy instando a que me insultéis. Sólo que repasando comentarios del blog hay auténticas perlas. Que no diré porque entonces sólo me haría falta plantarme a medianoche con una vela frente al espejo y decir "Silverchair, Candlebox, Trent Reznor, Californication, Bibiana Aído" para morir apuñalado, así que paso. Me recuerdan a los que en el instituto me llamaban yankee por pasar del cutre punk en euskera que escuchaban ellos. Siempre estaban con las mismas historias sobre Estados Unidos. Un profesor me llegó a decir que no volviese a llevar esa camiseta de Guns N'Roses a clase. Que si son unos extremistas religiosos y políticos, que si hay pena de muerte, que si son racistas y excluyentes, que si son de derechas. Y me lo dice un tipo que vota a ANV. Que les jodan. Yo seguiré escuchando todo en inglés. Además, ¿qué flamenco es más auténtico, el de un japonés o el de un gitano de Sevilla? ¿Qué rock es más auténtico, el que se toca en una bajera en las fiestas del pueblo o el que se tocaba en San Francisco en 1973? Pues eso.
Rock & Railroad, baby
Ah, Grand Funk Railroad. Universalmente conocidos como el grupo favorito de Homer Simpson. Y, por supuesto, una de las bandas más grandes de la historia del rock, por mucho que hoy en día el grandísimo Mark Farner se encuentre apartado de la banda que ahora está en manos de Don Brewer, el cual aprovechando esas leyes tan ambiguas como injustas gira bajo el nombre del power trio más arrollador que jamás haya salido de Michigan allá por 1969 y que con los años fueron evolucionando hasta convertirse en un cuarteto con la incorporación del teclista Craig Frost. Todo empezó en algún garage del que salieron una sucesión increíble de discos a una velocidad vertiginosa y que para 1972 ya les había convertido en uno de los grupos más grandes de América. Aquel año fue decisivo para el grupo, no sólo por el cuarto elemento que enriqueció el musculoso rock del trío, sino que además se deshicieron de su productor de toda la vida, Terry Knight, un personaje bastante oscuro que terminó sus días asesinado en un motel de mala muerte por el novio de su hija en una turbulenta historia de drogas y violencia y que durante su gestión de los Grand Funk se ocupó por completo de todas las tareas del grupo, negándoles incluso la posibilidad de dar entrevistas y declaraciones. Libres de Knight, un horizonte completamente nuevo se abría para ellos y así grabaron por su cuenta Flight of the Phoenix, un trabajo que aunque no estaba nada mal no dejaba de dar la sensación de que, en efecto, era un disco de transición hacia algo muy pero que muy grande. De hecho podría decirse que es el peor disco de la etapa dorada de Grand Funk, con un Farmer al que se le va bastante la pinza con letras sobre el cristianismo, el control de natalidad y el uso de condones y sin la fuerza arrolladora que les caracterizaba, algo por otra parte lógico al no contar con un productor que controlase al grupo.

Todo esto cambió al año siguiente cuando salió esta barbaridad de disco. Con el mismísimo Todd Rundgren supervisando la grabación el cambio fue espectacular. Nunca habían trabajado con un profesional, a fin de cuentas Knight era más bien una especie de representante-mánager que potenciaba el lado más cafre del potente sonido del grupo pero sin limar todo el talento que tenían estos tíos, y con la sensibilidad de Rundgren limpiaron ese estilo casi cavernoso hasta crear una bomba comercial ideal para reventar las radios de todo el país, sin perder la agresividad de la que habían hecho gala siempre, haciendo de We're An American Band el álbum mejor producido del grupo. Años después llegarían a trabajar con Zappa, pero no volvieron a conseguir sonar tan bien como aquí ni de lejos. No es que Rundgren les convirtiese en un grupo pop, sencillamente basta con coger un tema del Survival, de un par de años atrás, y compararlo con este trabajo y la claridad sonora y el cuidado en los detalles es infinitamente mayor; antes era un grupo más abierto a experimentar, más imprevisible e igualmente genial, aquí se sigue manteniendo ese sentido único del ritmo del combo Mel Schacher al bajo y Don Brewer a la batería y el estilo espectacular de Farner a la guitarra, sólo que suena mucho más accesible y que Frost ya está mucho más asentado y da lo mejor de sí. No hay más que escuchar los primeros diez segundos de We're An American Band, con la colosal base rítmica y la trepidante guitarra de Farner para entender porqué este disco es un clásico entre clásicos y porqué esta canción ha sido versionada hasta la saciedad y es todo un himno. La voz de Brewer es colosal, tiene más sonoridad que nunca con una especie de eco que recuerda al sonido que tendrían Boston y a algunos les parecerá una horterada patriotera, pero es un trallazo de hard rock como pocos ha habido.

Pero claro, hay más canciones, eclipsadas, pero hay más. Stop Lookin' Back tiene unos teclados enormes que juegan con la guitarra eléctrica y llena de efectos futuristas de Farner alternando unos cambios de ritmo de impresión y en la que de nuevo la voz de Brewer -y la manera de tocar la batería- es impresionante, intocable para el resto del grupo, que cobran protagonismo en las transiciones. Un tema muy efectivo que de alguna manera se anticipa a lo que harían años después los Journey y Boston. El tema más denso es Creepin', una pista que de haberse grabado unos años atrás podría resultar asfixiante pero que con Rundgren y Frost gana hasta convertirse en un excelente blues rock que se va deslizando lentamente mientras Farner trastea con elegancia su guitarra hasta la acelerada Black Licorice, de nuevo con esa especie de eco que tan bien encajaba en las dotes de Brewer, un tema ideal para tocarlo en directo a toda pastilla para lucimiento de Frost, el cual abre The Railroad junto a la tenue guitarra de Farner, una de las mejores canciones de su época dorada, lenta, suave, casi rock progresivo, con un solo de guitarra sideral y con Brewer imitando el sonido de la locomotora acercándose. Ain't Got Nobody tiene un riff pegadizo y un bajo fabuloso a cargo de Schacher y es probablemente la pista más popera y facilona del disco por su ritmo machacón y simple, rasgos que no le quitan el menor atractivo, a fin de cuentas los clichés del rock son parte del encanto, como en Walk Like A Man, clásico terriblemente pegadizo y directo de hard rock vacilón que contrasta con Loneliest Rider, con una letra demasiado pretenciosa y que se aleja del tono festivo del resto. Ahí terminaba esta obra maestra del rock, pero gracias a ese maravilloso invento de las reediciones el disco viene con un par de sorpresas: Hooray y The End, amén de un par de remixes que descubriréis por vosotros mismos. Absolutamente irresistible.

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miércoles 18 de noviembre de 2009

Electric Angels

"I wear my heart on a sleaze" - Kelly Bundy y el refranero popular, esa simbiosis irrepetible.

Es increíble el grado de mitomanía que despiertan algunas series en la gente. Hay todo tipo de merchandising, clubes de fans, imitadores y anormales varios que se disfrazan del Capitán Spock o que fantasean con mujeres extraterrestes. No tengo nada en contra de Star Trek, sencillamente mientras escribía esto aterradoras imágenes de convenciones de fans trekkies han venido a mi mente. Pero nada es comparable a Married With Children. Los seguidores de esta serie están por todo el globo y hay todo tipo de clubes. Hay una secta de adoradores de Al Bundy. Maldita sea, ya somos más de 400 miembros. La National Organization of Men Against Amazonian Masterhood tiene una página oficial e incluso te permite imprimir el diploma que te acredita como miembro de la NO MA'AM y te convierte en luchador incansable contra las mujeres que comen hamburguesas y dan el pecho a sus hijos en público. La Encyclopedia Bundyca existe amigos, y contiene algunos de los consejos y pensamientos del vendedor de zapatos más grande que ha habitado Chicago, Al Bundy. Él era el tipo que consolaba a su mujer con frases para la posteridad como "Now just 'cause I don't go to bed with you, doesn't mean I don't love ya. I mean, let's face it, even if you were beautiful - like that girl on TV - I'd still ignore ya. 'Cause your my wife!". Nos enseñó que Dios creó al hombre y a la mujer distintos, al menos hasta que uno se casa y entonces se convierte en mujer. Nos demostró que pese a tener un trabajo de mierda y una familia disfuncional que te ignora, teníamos que levantarnos, desayunar nuestro Tang, aparcar nuestro coche al otro extremo del centro comercial y encajar cientos de gordos y malolientes pies en sus correspondientes zapatos. "And the fact that I haven't put a gun to my mouth, you pudding of a woman, makes me a winner!"

Y luego estaba Kelly. Kelly Bundy era la chica ideal. De acuerdo, pensaba que L.A. eran las siglas con las que la gente se refiere a Long Island, y cuando se refería a Los Angeles lo hacía como "Los Angeles, the Big Apple", pero era la chica más sleazy y hard rocker del mundo. Todos los días estaba como un clavo para verla por La 2 cada noche. Sí, lo sé, pensaba que Jefferson era pariente de Thomas Jefferson, que Georgia del Norte y Dakota del Este eran Estados, en lugar de optimist decía optometrist, para ella perder la memoria no era tener amnesia, sino Indonesia, y la pobre en su cabecita se liaba con las frases hechas y los refranes, aportando grandes frases a la sabiduría occidental como "use a condom, go to jail", "buenos nachos" o, si tenía que defenderse de la incomprensión del mundo, "your words fall off me like water of a duck's quack", pero, como diría ella, "It's as easy as 1, 2, C", y es que su "brain beats faster" y qué cojones, era la rubia más guapa de la televisión. Nadie ha hecho mejor de rubia nunca. Siempre estaban las típicas amargadas que decían que su papel era sexista y que ridiculizaba a la mujer. Pesadas. Yo no quiero hablar de Sarthre con una tía que no se ha depilado en el último año. Sí, pasó media mansión Playboy, desde Traci Lords a Bobbie Brown, incluyendo a Nicole Eggert, Lisa Boyle, Pamela Anderson o Juliet Tablak, pero ninguna como Kelly. Cuando supe que Christina Applegate había superado ese cáncer me alegré infinitamente. Joder, ella era el epicentro de mi adolescencia. Entre otras cosas por aquel capítulo en el que el pobre Al le retó a que trajese dinero a casa de una vez. No sabía que Bud era el representante de Kelly y que para conseguirlo iba a convertirla en groupie de los Guttercats, unos sleazyes de Chicago que estaban haciendo un peculiar cásting para su próximo videoclip.

Pero antes, cuando Kelly se queda a solas con el alumno de Bud, Al la pilla flirteando a su peculiar y directa manera y ya en la siguiente escena el sufrido de Al, el auténtico working class hero, recibe un peculiar mensaje desde el más allá de su ángel de la guarda:
-Sam Kinison: Okay, heaven, I'm back. Open up the gates. What do you mean? Where is my badge? It's in my luggage. They lost my luggage?! Ah! Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!
Acto seguido Bud y Kelly se presentan en el rodaje del videoclip:
-Kelly: Bud, I want it so bad. What if I'm not slutty enough? I'd die!
-Bud: Get yourself a milk bowl!
Bud se va con una groupie...
-Bud: Hold my calls!
Mientras, Kelly intenta hacer amigas:
-Kelly: Hi. What party are you here for?
Empieza el rodaje, que resulta un desastre:
-Director: You were supposed to dance with the singer! (...) To the right... the other right! And don't look at the camera!
-Kelly: I'm not!... Hi!
Así hasta que los Guttercats recuerdan porqué Kelly es la elegida y siguen grabando el videoclip. Acto seguido, aparece Al:
-Al: Where is my little baby! Where is my little baby! Where...
-Kelly: Hi Daddy! Look, I'm in the video!
-Director: Cut, cut! What do you want?
-Al: Your liver on a stick! That's my little girl up there, Kelly, get down!
Y así es como terminó la carrera de Kelly en el mundo del hard rock, aunque siguió siendo ella misma, y es que "It's better to have loved and lost than never to have seen 'Lost in Space' at all".

El problema es que a Kelly le engañaban todos los tíos. Era torpe, tonta, ingenua... ¿O era ella la que les manejaba a su antojo? ¿Era tonta o era un genio? No lo sé, el caso es que era genial y que no se ha vuelto a ver un personaje como el que interpretó Christina. Luego su carrera como actriz no ha sido nada extraordinario y siempre le ha tocado el papel de chica bonita sin muchas luces en papeles planos y por lo general secundarios. A mí eso me da igual, para mí ella es la gran actriz que durante un montón de años interpretó la fantasía de millones de adolescentes. Por eso cuando vi este capítulo con aquellos macarras lo retuve en mi memoria como uno de mis favoritos de todos los tiempos. Así que imaginad mi sorpresa cuando encontré a los Electric Angels rebuscando por las antípodas del hard rock y me encontré con la Applegate protagonizando su primer y creo que único videoclip, grabado allá por 1990. El batería parecía el gemelo perdido de Jeff Beck -cuando os recreéis con el video veréis que el parecido es asombroso- y su guitarrista se ganó a pulso el apodo de Izzy Slashdlin, con su sombrero de copa, su chaleco negro y sus movimientos con la guitarra, copiando en lo estético y en lo musical descaradamente a la pareja de Guns N'Roses. Porque amigos, si grupos a los que se idolatra en este blog como Junkyard, Faster Pussycat o L.A. Guns son puro hard rock de serie B, los jodidos Electric Angels son hard rock de serie C. Pero si me tengo que quedar con un grupo de serie C, me quedo con ellos. Porque más allá del refrito estético y sonoro que se traían y de tener a mi musa protagonizando su por otra parte low cost videoclip, su disco era una joyita para todos los amantes del hard rock angelino y ofrecían mucho más de lo que parece cuando tienes en tus manos esa caja con estos cuatro perros callejeros en la portada.

Surgidos de las cenizas de aquel hervidero de bandas que surgían y desaparecían constantemente en Los Angeles allá por 1987, después de patearse durante años Sunset Strip por fin alguien se fijó en ellos, ni más ni menos que el KISS Bruce Kulick, quien grabó con ellos unas demos que les sirvieron para fichar por la todopoderosa Atlantic. Para aquel entonces el grupo ya se había trasladado a Nueva York, una escena mucho menos receptiva a este estilo, en la que fueron depurando su sonido hasta dejar las influencias glam más vulgares para conseguir una mezcla fabulosa de hard rock angelino en la tradición del sonido Hanoi Rocks, con un sentido de la melodía estupendo, y el poso neoyorkino que les entroncaba con la escena de finales de los 60' y principios de los 70', con un estilo Rolling Stone inconfundible que se acentuó con la marcha a Londres para grabar con el productor de T. Rex y Bowie, Tony Visconti. En esas se metieron en el estudio para grabar su único trabajo, Electric Angels. Tras la intro rítmica de I Believe, empezaban con la genial Live in the City, himno macarra con un estribillo demoledor, un gran riff del bueno de Ryan Roxie, que años después tocaría para Slash o Alice Cooper, y una letra que es puro hard rock, al igual que Rattlesnake Kisses, lo más parecido que tuvieron a algo parecido al éxito comercial, y es que ni con la Applegate pudieron recibir el reconocimiento que merecía este tema adictivo y pegadizo que clavaba la voz de Shane y la guitarra de Roxie, con ese solo retorcido y sucio apoyado en la base rítmica John Daniel-John Schubert. Puro hard rock vacilón y directo. Head Above Water tiene de nuevo un riff genial, en el que Roxie una vez más demuestra que tiene un estilo genuino de tocar la guitarra de una manera sucia y desmanejada que casa de lujo en este tema que recuerda más a grupos británicos como los Quireboys o los Dogs D'Amour que a unos L.A. Guns. Ahí está la grandeza de este disco, en la mezcla de hard rock de ambos lados del Atlántico, como se ve en Dangerous Drug.

Tienen esa dulzura que grupos como Faster Pussycat no tendrían nunca por muchas baladas que hiciesen y unas guitarras acuosas y unas texturas dulces en temas tan duros como Last Girl on Earth, aunque evidentemente el tema acústico con su sección orquestal no podía faltar -True Love and Other Fairy Tales-, que si lo hubiesen firmado unos Pink Floyd ahora sería un clásico -más que nada por el relativo parecido con Wish You Were Here- absoluto, pero que viniendo de un grupo como Electric Angels cayó en el olvido más injusto. Una canción exquisita, unos arreglos orquestales de violín, viola y cello de lujo y con Roxie una vez más inspirado, igual que en Home Sweet Homicide, con la que vuelven al hard rock de regusto dulzón pero de riffs afilados y secos, de guitarras enrarecidas, coros de ultratumba, una base rítmica machacona y la voz de macarra de Shane en otro tema que es una joya del género. Esa sensación de rara avis del rock es genial. La producción de Visconti le dio un sonido único, pobretón, con un extraño eco, más propio de una demo, que a cualquier otro le habría perjudicado pero que aquí hace que suene incluso mejor que con una producción cuidadosa. Cars Crash es un buen medio tiempo, la stoniana All the Money sabe a clásico rockero con Roxie haciendo esos punteos a lo Keith Richards, Whiplash es, una vez más, auténtico hard rock, probablemente la más sleazy y propia de Sunset Strip que del rock más oscuro del Londres de finales de los 80' junto al tema que cierra el álbum, The Drinking Song. Una joya que ningún rockero debería perderse. De vuelta a América la industria de la música estaba cambiando y aunque Atlantic les instó a grabar nuevo material, cuando estaban a punto de terminar su segundo trabajo, en 1992, su discográfica cambió de opinión y dejó de considerarles como algo rentable, de manera que la breve carrera de los Electric Angels terminó en un despacho. Vengadles, escuchad Rattlesnake Kisses.

Descargar Electric Angels (Enlace renovado y con libreto)

lunes 16 de noviembre de 2009

Sons of Anarchy

http://www.chocolatfactorylabdesign.com/wp-content/uploads/2009/09/sons.jpg
Tig: I got to tell you something, man. I mean it could be bad.
Clay: It already is.
Tig: Those two dead Mexicans in the warehouse hole. I was hitting them.
Clay: Jesus Christ. Both of them?
Tig: Oh yeah. Kind of a taco twofer thing.

Estaba ojeando la parrilla televisiva. No conozco practicamente ningún programa. Pensaréis que soy un tipo con suerte. No es tan fácil. Se supone que estudio Periodismo. En realidad lo hago, tarde o temprano espero tener el título que me acredite como tal, y poder trabajar en un bar con la cabeza bien alta. Es más, algún día tendré mi propio tugurio en el que sonarán Junkyard, Guns N'Roses, Faster Pussycat y L.A. Guns durante todo el día. No habrá preguntas molestas. Lo que hagan esos tipos sentados en la mesa del fondo tras una cortina de humo no es asunto mío. ¿Quién dijo que los palos de billar son sólo para jugar? Si alguien quiere partirlos en la espalda de alguien no es mi problema. Habrá trastienda. Todos los locales tienen trastiendas. Sí, en lugar de una cortinilla puede que haya una puerta con su cerradura y que de a un patio o a un callejón. No sé qué tendría de raro o sospechoso. Sí, también habría algún contenedor de esos que sólo pueden abrirse desde fuera. Probablemente unas escaleras conducirían a un sótano. Siempre me han gustado esos ventiladores de aspas que cuelgan del techo y esparcen el olor a las sustancias que albergaría el local. Local que tendría un nombre elegante. Algo así como Cathouse, Poison Ivy, Electric Gypsy o Blooze, ya sabéis, algo que sonase bien y fuese pegadizo. Habría baños, y cualquier podría dejar un recuerdo personal. Los urinarios son testigos mudos -salvo cuando les tiran de la cadena- de cientos de historias que merecen ser registradas, así que por mí podrían parecer la portada del Beggar's Banquet.

Aunque siguiendo con la política de no meterse en líos, no habría cámaras ocultas en los servicios de señoritas, no soy ningún Chuck Berry. No soy muy de bares, ni soy un bebedor social, pero teniendo en cuenta las expectativas de futuro de mi carrera, creo que lo mejor que puedo hacer de cara a vivir dignamente por mi cuenta es montando un bar. Al menos eso es lo que me suele decir mi madre. Tíos, mi tugurio pasaría las inspecciones de Sanidad por los pelos, pero sería un buen antro, con el mejor rock y si hace falta, con prostitutas y una sala de tatuajes en la trastienda. Pero sin televisor. Y aquí es donde vuelvo a lo anterior. Hace años que practicamente no veo la televisión y como periodista se supone que debería interesarme la actualidad. Veo a mis compañeros de clase y parece que a todos les gusta eso de seguir la actualidad política, la actualidad deportiva, la actualidad económica y cualquier cosa que pase en ese momento. Recuerdo que no lo pasé nada mal en prácticas de radio haciendo boletines horarios, a fin de cuentas teníamos que estar continuamente haciendo algo y eso implicaba no tener que estudiar la absurda teoría y tenías que pasarte las horas mirando cualquier novedad, cualquier cambio en la Bolsa, lo que fuese. Pero lo interesante era la actividad, el contenido me importaba una mierda. Acabé del jodido Caso Gürtel hasta la perilla. Y claro, si mi única motivación es llegar a casa y ponerme el Sticky Fingers, ¿qué clase de periodista se supone que soy? Ni siquiera veo de vez en cuando el telediario o los debates de actualidad. En mi bar nunca le vería la cara a Matías Prats. No por tener que pagar impuestos a los bastardos de SGAE, sencillamente porque lo que pasase fuera se quedaría fuera.

Y lo que pasase dentro, quedaría dentro. Para eso sería mi tugurio tíos. Os cuento esto porque antes se me ha ocurrido ojear la parrilla televisiva, por si echaban algo que mereciese la pena. Nunca sabes cuándo se van a alinear los planetas. Hoy, mientras escribo esto, es un martes cualquiera. Por TVE 1 echan una par de culebrones, uno de los cuales se llama Doña Bárbara. Luego vienen España Directo y Gente, en el primero harán un reportaje sobre una calabaza de 40 kilos encontrada en una huerta de Cuenca y en el segundo -¿cuántos años lleva ese programa?- meterán la historia de algún niño llamado Miguelín que vive en un pueblo de Albacete y que tiene una enfermedad incurable por la cual le crecen testículos adicionales por todo el cuerpo. Por La 2 siguen con su mezcla de concursos casposos con el eterno Saber y Ganar -ahora en serio, ¿quién lo ve? ¿cómo es posible que esto lleve 20 años en antena?- y series cutres como Smalville y Hércules, que seguro que alguno de vosotros las ve. Vamos, yo veía Buffy Cazavampiros, tenéis que intentar superar el listón tíos. En Antena 3 les va eso de la coprofagia y siguen contratando actores para que se insulten en el talk show patrio por excelencia, El Diario, que por lo que leo ya no tiene ni la muletilla de Patricia, pero si Queen pueden seguir, porqué no ellos, maldita sea. En Cuatro se reparten cagarrutas como Fama y El Hormiguero, un programa que está bien cuando Pablo Motos no está metiendo mano a las invitadas o chupando cámara. Es decir, un programa que está por los suelos. Con Tele 5 no sé/no contesto y por La Sexta ahora mismo están con JAG y Navy. Y luego El Intermedio. No trago a la jodida reportera china. Y encima ya no está Cristina Peña. Dios, la echo de menos. Por eso me refugiaré en mi tugurio sin pantalla de televisión mientras suena entrecortada por las aspas del ventilador Hearts for Sale entre la neblina y los cubitos de hielo. O eso pensaba.
Holy shit! Tenemos que hacer que el jodido Perry vuelva a confiar en la televisión, maestra, madre, amante secreta...
Sons of Anarchy es lo más grande que le ha pasado al medio televisivo desde que a Sabrina se le salió un pecho en directo. Ni siquiera un país con una televisión tan espectacular y educativa como Italia con esos programas tan buenos como S.O.S. Patata y Sputnik, que como guía espiritual vuestro que soy os aconsejo cuando visitéis el país transalpino, puede mirar a la cara a esta serie. Ahora que había terminado la quinta temporada de Weeds me sentía perdido. Necesitaba una buena dosis de mala leche, de explosiones, de fuego, de humor negro. Como bien sabéis no soporto el doblaje al castellano y sólo veo las series cuando están subtituladas, el motivo final por el que no toco el mando del televisor. Es la única manera que tengo de mejorar y mejorar mi inglés. Pero es duro. He llegado hasta la tercera temporada de Gossip Girl. Joder, esa serie es pésima. No por introducirse dentro del pijerío postadolescente neoyorkino, sino porque en lugar de perderse en las tramas paralelas y en potenciar el único personaje atractivo de la serie -Chuck Bass, como podréis imaginar- se inmola explotando una y otra vez las relaciones superficiales siguiendo la fórmula de X se lía con Y que a su vez traiciona a Z y así una y otra vez. Tiene buenos momentos, pero me jode porque esa serie podría ser mucho mejor y no explota el potencial, dejándose llevar a los terrenos más facilones para el público medio que tiene, que por lo general no es como para tirar cohetes. Luego How I Met Your Mother es una comedia divertida que va por la quinta temporada. Realmente merece la pena. Pushing Daisies es la surrealista historia de un tipo con un don: el poder de revivir a los muertos. Bueno, ya os hablaré de esta serie. Pero, tíos, como Sons of Anarchy no hay nada.

Lo sé, sé lo que estáis pensando. Cómo voy a hablar mal de una serie ambientada en California, que va sobre una banda de moteros, llena de tiros, explosiones, persecuciones y rubias y que tiene una banda sonora de impresión. Joder, si parece que la hicieron pensando en nosotros. Aviso para navegantes que se hayan perdido buscando fotos eróticas de Sebastian Bach y hayan caído aquí: es una serie violenta. Hay un despliegue de vocabulario malsonante de tirar de espaldas, mucha sangre, escenas explícitas, prostitutas, pakistaníes defendiendo su 7Eleven con hachas y todo ese tipo de cosas que no hacen de esta serie un producto para según qué tipo de sensibilidades. Ahora bien, dicho esto, esta serie es sublime, un regalo para todos los que disfrutamos con una historia inteligente y bien desarrollada. Sí, hay tópicos. No deja de ser una especie de retrato sobre el mundo de las bandas de moteros enfrentadas entre sí, y los Sons of Anarchy son los Hells Angels del vecindario y sus enemigos son moteros chicanos, neonazis y policías corruptos y por momentos parece más una versión motera del GTA: San Andreas que una producción seria. Bueno, eso se lo debe de parecer a los más escépticos. Yo, sinceramente, no recuerdo haber disfrutado así de una serie desde hacía mucho tiempo y desde luego me parece la propuesta de ficción adulta más atractiva junto a Weeds de entre todo lo que está saliendo de las productoras estadounidenses. Porque Doctor Mateo no está mal y la hija de Marisol tiene un puntillo extraño, pero Sons of Anarchy atropella y cose a balazos a cualquier serie española y hace que todo parezca un accidente. La propuesta es simple pero atractiva, y qué mejor que el episodio piloto para engancharos ¿verdad? Vamos, una serie que empieza así no os puede defraudar. La historia gira en torno a Jax Teller, el hijo del difunto cofundador de los Sons of Anarchy, banda liderada por Clay Murrow, al cual empiezan a pesarle los años y las facturas de una vida llevada al límite y que ahora es el marido de Gemma Teller, madre de Jax.

Y sí, Murrow es el tío que hacía de Hellboy en aquella película y Gemma es Katey Sagal, más conocida como Peggy Bundy. Pero ya era hora de que alguien les diese un papel dramático y ya lo creo que están a la altura. Hay quien compara la trama con Hamlet, y a Wendy Case con Ofelia. Wendy es la ex de Jax, heroinómana y madre del recién nacido hijo de ambos, y sí, es Drea de Matteo y sí, salía en Joey y The Sopranos. Caras conocidas pero que os sorprenderán por la intensidad de sus papeles. Y es que aquí nunca se sabe si será el último día. Durante el día llevan un taller mecánico, pero durante la noche queman almacenes de armas de bandas rivales y en sus ratos libres sobornan al enterrador local para que a cambio de un polvo con la puta del pueblo les incinere los cadáveres de un par de mexicanas. Dicho así suena brutalmente desagradable. Lo es. Como ya os he dicho, es una serie muy dura, es una serie que entra por los ojos. A algunos les provocará rechazo y saldrá por la boca, a otros se nos queda en la mirada y no la soltamos. No por lo explícito, sino por lo brillantemente desarrollada y planteada que está la trama, por el humor negro, la crítica y la mala leche. Por la paliza que Half Shack Epps, un pobre diablo que perdió la otra mitad de su "saco" en Irak, le da al Elvis coreano para que Bobby Munson, tesorero de la banda e imitador de Elvis salga al escenario para cantar Can't Help Falling in Love para todos esos turistas asiáticos. Esperpento, motos y rock. Os dejo ya con el episodio piloto, que capta a lo largo de 50 minutos que se pasan volando la esencia de la serie y su desarrollo y presenta la situación: el ataque de los Mayans, el lío en el que se ha metido Tig Trager por culpa de esos dos molestos cadáveres y la venganza contra los chicanos. Si os gusta, el resto os encantará. Si no, bueno, que os jodan. Tíos, la serie arranca con Hard Row de los Black Keys y el tema central es This Life de Curtis Stigers & The Forest Rangers. Os estoy haciendo el favor de vuestras vidas.

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Aclaración: He quitado el primer capítulo y lo he sustituído por el temazo central de la serie -This Life de Curtis Stigers & The Forest Rangers, los que no lo hayáis escuchado os caeréis de espaldas- ya que se veía entrecortado y para verlo lo tenéis muy fácil. Es sencillo, sólo hay que entrar en el enlace y tenéis todos los capítulos de la serie grabados hasta ahora, subtitulados y en perfecto estado, y podéis bajarlos directamente sin ningún problema, así que millas y a disfrutar: Series Yonkis / Sons of Anarchy.

viernes 13 de noviembre de 2009

Black Label Society - Mafia

http://letrasmp3.com/images/artistas_l/black-label-society.jpg
"Me and Dime would always say to each other, 'Are we the only two assholes who can still get from low E to high E and back safely?" - Zakk Wylde, el último outlaw del rock.

No entiendo a la gente que disfruta haciendo daño a los demás por puro placer, no por venganza o para obtener algo a cambio, no, me refiero a los que les gusta joder por joder. Me he encontrado con mucha gente así y seguiré haciéndolo, pero es que no entiendo qué extraño gustirrinín les produce joderte el día. Tengo una profesora de prácticas. No diré su nombre. Recuerdo que al empezar la carrera gente de clase colgó una foto de cierto profesor de similar reputación en cierta red social para poder insultarle comunitariamente y acto seguido este profesor apareció en clase con un tembleque en su voz entrecortada amenazando y sobredimensionando una situación tan absurda como la de unos alumnos que no soportan a un profesor, que creo que es algo que ha pasado desde que se inventó esto de la universidad, en lugar de preguntarse porqué a él le detesta todo el mundo y qué tiene que ver su actitud con esto. El caso es que en mi universidad se toman muy al pie de la letra eso de ser estrictos y por lo general la rigidez traspasa la fina línea que la separa del ridículo. Pues con esta profesora pasa eso. Es una mujer que no te permite bostezar durante las prácticas o ir al baño. Tiene un número de alumnos a los que va a aprobar y otro número de alumnos a los que va a suspender. Es muy sencillo. Por ejemplo, el año pasado dos compañeros le entregaron dos prácticas idénticas. La misma práctica. Uno aprobó, el otro suspendió. Los errores que le corrigió a uno, al otro se los pasó por alto. Es la misma mujer que me suspende una práctica por escribir los números en dígitos y me suspende la siguiente práctica por escribirlos de la otra manera. En la siguiente ocasión volví a escribir en dígitos y no lo corrigió. Imaginad la cara de "what the hell?" que se te queda cuando te corrigen de esa manera.

Cuando te pasan este tipo de cosas empiezas a desarrollar un complejo psicoparanoide gracias al cual sospechas que realmente esa mujer te odia. Sigo teniendo la convicción de que sé escribir, pero también asumo que no soy un robot programado para redactar noticias, que es lo que hacemos ahí, bueno, eso y cubrir un par de conferencias y realizar un par de entrevistas. Recuerdo que el año pasado me suspendió la entrevista porque el entrevistado utilizó siete adverbios de modo, y eso, de entre unas 1500 (o mil quinientas, como os guste más) palabras, le resultaba repetitivo. Además, el interlineado no era 1.5 y, como todos sabemos, no puedes ser periodista si te saltas esa regla. Cuando le pregunto mis dudas me responde como si estuviese siendo sodomizada por Genne Simmons. Aún así, espero aprobrar esas prácticas. Sencillamente (oh, cielos, otro adverbio, me estoy repitiendo) me baja la moral y por mucho que vaya protegido por mi cazadora de Motörhead esa mujer consigue que me sienta estúpido e inútil. Y lo más inquietante, hace que me haga preguntas. No me refiero a que me haga dudar de cada palabra que escribo, no, me refiero a que leo la prensa o cualquier otro medio y entonces observo que no debe de haber ningún periodista en el planeta que se haya licenciado en mi facultad y que trabaje. Será cierto que todos terminan en gabinetes y como jefes de prensa de algún político. Porque desde luego, los que hacen un trabajo de campo, son unos jodidos gañanes. Porque yo caeré en el doble lead, pero al menos no titulo con cosas como "Cuatro de cada 10 fallecidos por gripe A estaban sanos", titular al parecer aparecido en un periódico de Ávila y cuyo autor se ha hecho famoso por el mundillo y que probablemente termine siendo el mayor rival de Dan Brown en las listas de éxitos. Así que para levantar mi maltratada moral me he puesto a coleccionar gazapos.

Los hay épicos. Hay quien los recolecta y gracias a esas personas podemos disfrutar de cosas como "la víctima no quiso colaborar con la Policía por miedo a sufrir represalias", algo lógico, ya que estaba muerta. Esto apareció en Público, pero estas perlas son de toda la vida, y así el ABC de Valencia, allá por 2002, soltaba un espectacular avance en esto de aplicar la ley con firmeza, pues la acusación "pedía un año de cáncer y una indemnización de 12.020 euros". Menos mal que el juez se apiadó y cambio el cáncer por la cárcel, y es que el corrector del Word es más terrorífico que cualquier tribunal. Y qué me decís de cosas como "ayer domingo ocurrió un accidente de tráfico en Behobia en el que resultaron fallecidas 1 persona y 2 marroquíes" -para que luego digan que en este blog somos racistas-, "los ladrones penetraron furtivamente en el camerino de la virgen del Juncal" -y lo peor de todo, no lo subieron al Porntube-, "seis de cada cuatro canarios creen que el gobierno autonomo dedica pocos recursos a la lucha contra la delincuencia" -y diez de cada nueve dentistas recomiendan lavarse los dientres tres veces al día-, y qué decir de las encuestas. Mítica es una aparecida en La Vanguardia en la que, entre la gente que se declaraba creyente, había un 99,3% de católicos practicantes, un 86,9 de no practicantes y ¡un 4,6% de ateos! Estos genios del humor y del absurdo, eso sí, con carrera, han ido a conciertos de Eurosmith, pero qué os voy a contar, son los mismos que asistieron al maravilloso concierto de Coldplay en Barcelona, porque, aunque 20minutos.es recogiese las quejas, en la inmensa mayoría de medios apareció como una de las noches del año. En fin, como dijo El Correo, todo esto es "consecuencia de un falo registrado en uno de los cuatro motores". Aunque después de la risa, resurge la mala ostia.
http://userserve-ak.last.fm/serve/_/332606/Zakk+Wylde.jpg
Como vuelvas a suspender al jodido Perry, te meteré dentro de tu... ¿cómo? ¿que no puede meterse fuera el qué? ¿que meter dentro es una redundancia? Yo... ¿y si te pongo morritos?
No lo puedo evitar, me jode, es superior a mí, sé que no lo hago mal y que esto no es normal. Me desmoralizo y es una espiral sin rubias ni hard rock. Bueno, sí que hay hard rock. Porque cuando estoy jodido no hay nada mejor que Black Label Society para sentirme jodido con el mundo, no se me ocurre nada más adecuado para esos momentos en los que estás harto de una persona o de una situación que no consigues manejar que ponerte a todo volumen algo de Black Label Society. Y de entre toda la espectacular carrera de Zakk, me quedo con Mafia, al menos hoy. A fin de cuentas, fue mi primer disco de Black Label y sigue siendo mi favorito cuatro años después. Allá por 2003 Zakk consiguió su primer éxito realmente masivo fuera de las faldas de los Osbourne gracias a la brutal Stillborn, y tras una breve gira por Japón acompañado por Mike Inez, volvieron con Ozzy para terminar la gira. En esas se suspendió el tour europeo por un accidente de coche de Ozzy, el cual, por cierto, todavía no tenía el carnet de conducir, que le dejó varios días en coma, por lo que durante ese tiempo Zakk grabó el también demoledor Hangover Music Vol. VI , para, acto seguido, unirse al Ozzfest de 2004 junto a Black Sabbath, Slayer y Superjoint Ritual, pero mientras los Osbourne estaban más interesados en aquella especie de reality de nombre "Battle for Ozzfest", una especie de Operación Triunfo metalero, Zakk, una vez más, ante la evidente alienación de su jefe, decidió volver al estudio para grabar esta barbaridad de heavy rock junto a Craig Nunenmacher, Barry Conley y el veteranísimo y de espectacular currículum James LoMenzo al bajo, el cual dejaría el grupo al terminar la grabación para ir a Megadeth, siendo sustituído para la gira por el bajista original de Zakk, John DeServio.

Con esta formación nada podía salir mal. Jamás olvidaré el shock cuando un amigo, que luego terminó hecho todo un descerebrado discotecero vino corriendo a casa y me puso el videoclip de Fire It Up. Dios, aquello era lo más grande que habíamos visto en toda nuestras miserables y hormonadas vidas. La intro de bajo tenebroso y esa especie de wah wah eran acojonantes, pero es que cuando reventaba todo y Zakk se ponía a bramar y su guitarra hacía retumbar la mesa estábamos en pleno éxtasis metalero. Sólo veíamos calaveras y fuego. Y el waaunnnnnnwaunnnn ese que no sabíamos qué cojones era pero que para dos metalheads deseosos de ruido era lo más bestia del mundo. Y ese solo. El solo Fire It Up es probablemente el mejor solo de Zakk en estudio, y eso, teniendo en cuenta que es uno de los mejores guitarristas en activo, dentro y fuera del heavy metal, es mucho. Es muchísimo. Jamás me cansaré de ese solo; no es un virtuosismo vulgar, de relleno, no, es un delirio guitarrero que sube y sube y cuando ya no pueden tocarse unas notas más altas, vuelve el waaaaaaaauuuauuuun. Pero no acaba ahí el subidón. Mafia no sólo es un manual que tendrían que memorizar todos los aspirantes a guitar hero, es un disco rebosante de hard rock bestial. De hecho podría decirse que el disco en sí empieza con What's In You, porque el listón de Fire It Up está por las nubes y para cuando arranca Zakk con este misil ya estás completamente colocado de metal. Un trallazo absoluto, con esa voz brutal pero para nada excesiva, que te deja lo suficientemente furioso como para desenrroscar cuernos con Suicide Messiah, más bestia, más dura, con el riff más crujiente, siempre en el límite difuso entre el hard rock y el heavy metal y siempre con esa mezcla de Black Sabbath con raíces sureñas y litros de cerveza. Una sueva pieza de piano sirve de gancho cuando empieza Forever Down, hasta que de la nada Zakk arranca de nuevo la maquinaria.

Otro tema bestial, otra vez sin ser hard rock pero sin ser heavy metal, irresistible para todos los que amamos ambas cosas, con un riff bestial y esa voz colosal. Y después sí, después el piano no engaña. In This River es la exquisita dedicatoria a Dimebag -que no escribió para él, que no es lo mismo verdura fresca, que verla dura y fresca, amigos-, un tema precioso y emocionante con la voz cavernosa y gangosa de Zakk, que sorprenderá a los nuevos pero que a los veteranos nos recuerda al Wylde de trabajos como Pride & Glory. Eso sí, es un espejismo, una balada frágil, delicada pero llena de fuerza que se va en cuanto empieza You Must Be Blind y vuelve la mezcla de riff cortantes, guitarras oscuras y poderosas, solos vertiginosos y el vozarrón de Zakk, acompañado por un grupo de músicos excelente pero que obviamente está completamente supeditados a los que manda Zakk. Death March es exactamente como imaginas, recordando a los Alice in Chains más oscuros e incluso a las películas de terror que surgen de Rob Zombie pero a su vez con unas texturas mucho más agradables en el estribillo, un tema excelente y lleno de giros para lucimiento de Wylde, como pasa en el breve instrumental Dr. Octavia o en la intensa Say What You Will, puro hard rock in your face para agarrar a esa persona que te está jodiendo del cuello y partirle la frente. Hay medios tiempos excelentes y sombríos, Too Tough to Die es la mejor muestra de ello, al igual que la desoladora Dirt on the Grave, pero lo grande de este disco es la mala ostia, el no pensar en tus errores, sólo en como deshacerte de ellos, y de eso Electric Hellfire, Spread Your Wing y Been a Long Time están hasta las cejas. Si tenéis a alguien que os está jodiendo, Mafia es el mejor antídoto. Fuego, cuero, chaleco, y, siempre, Black Label Society.

Descargar Mafia

martes 10 de noviembre de 2009

Monsters of Rock: Moscow 1991

http://www.bbc.co.uk/music/sevenages/assets/events/heavy-metal/first-monsters-of-rock-festival/gallery/1.jpg
"I like playing music because it's a good living and I get satisfaction from it. But I can't feed my family with satisfaction" -James Hetfield, americano y capitalista. Se van a enterar esos malditos soviéticos.

Otro post que a alguno de los habituales del blog le va a traer recuerdos y le va a recordar que empieza a hacerse mayor. No os preocupéis. Somos todos unos chavales. Aunque el muro de Berlín cayese hace ya 20 años. Es una pena no haber nacido en tan señalada fecha. Quiero decir, mi nacimiento coincidió con la unión de las coronas de Inglaterra y Escocia en 1707. Portugal suprimió en 1875 la esclavitud en sus colonias y arrancó la primera etapa de la primera Vuelta a España, en 1935. Diez años más tarde Hitler y Eva Braun se casaron y al día siguiente se suicidaron, lo cual demuestra que el matrimonio no siempre es la mejor solución para los problemas de pareja. Nací el mismo día que el Emperador Hiro Hito y que Jerry Seinfeld, dos tipos con los que tengo muchas cosas en común. Pero nada de eso es comparable a nacer el mismo día en el que cae semejante símbolo. Que le jodan a los soviéticos. Sí, tenían una buena sanidad pública, los libros de texto te salían gratis, en cuanto a la técnica del photoshop estaban muy adelantados, tenían laboratorios con zombies, dibujos animados extraños, llevar bigote no era sinónimo de ser un camionero gay amante del sadomasoquismo y hasta tenían coches sin cambio de mano y esos gorros de piel de zorro siberiano tan protectores cuando viene ese viento helado. Hablando de Siberia, tenían Siberia. Ah, Siberia. Y, encima, gracias a la II Guerra Mundial, millones de lividinosas y eslavas rubias veinteañeras solteras, disponibles, con tendencia al nudismo en los parques públicos -qué cojones, ¡todo era público por aquel entonces!- y a rodar videos caseros que luego cuelgan en el Porntube y sin prácticamente ningún hombre capaz de mantenerse en pie, tullidos tras años de carnicería en el frente. Lo sé, suena paradisíaco para nosotros, malditos hijos de Leningrado.

Pero por desgracia tengo la sensación de que al segundo día habría terminado reubicado en un gulag o ejecutado o eliminado selectivamente, no sabría emplear el término exacto. En todo caso habría aparecido misteriosamente colgado en alguna celda y mi querida, voluptuosa y rubia Iwanka no habría recibido más que una miserable pensión del jodido Gremlim. No habría sobrevivido. Ahora es cuando sale el típico que dice que aquí tampoco hay libertad de expresión y que vivimos manipulados. Vamos, estamos en una sociedad en la que puedes descargarte el disco en solitario de Matt Sorum por el Rapidshare, ¿qué más queréis? No entiendo cómo alguien sin pechos y lencería de encaje puede tener el derecho de controlar mi vida sin mi consentimiento. Que me diga lo que tengo que pensar, cómo tengo que actuar, los horarios en los que tengo que moverme, que fije mi sueldo, que se gaste mis ahorros en bolsos y zapatos carísimos o que no me permita ir libremente a donde yo quiera sin a cambio dejar que le meta mano. Es insultante. Sí, la RFA seguía manteniendo a muchos cargos nazis. Tipos como Gehlen, el cual había sido el responsable de la ejecución de 4 millones de presos soviéticos estaba libre y casi todos los miembros de la Gestapo que participaron en el frente oriental fueron reclutados por los Aliados para labores de espionaje. Adenauer protegió a unos cuantos militares nazis para el nuevo ejército federal. Pero, sinceramente, los muelles de Hamburgo eran un nido de rock y los astilleros de Rostock un sitio ideal para pegarse un tiro. A un lado del Telón de Acero se gestaron los Beatles y Led Zeppelin, los Rolling, KISS, Deep Purple, y cualquier otro grupo imaginable tenía una cita ineludible con la Alemania occidental. Al otro lado, ¿qué tenían? ¿Bloques de apartamentos? ¿Escotadas espías embutidas en trajes de cuero negro? ¿A los Gorky Park? ¿Si tan bien se vivía, porqué te pegaban un tiro si intentabas irte?

Lo mejor que le ha pasado a Rusia desde que llegaron las vikingas suecas en el siglo XI por el Volga fue el Monsters of Rock de Moscú. Casi un millón de metalheads y rockeros por fin pudieron ver a esos malvados capitalistas. Pueden meterse el comunismo por donde les quepa si a cambio desembarcan cuatro de los grupos más grandes que jamás ha visto el mundo, cada uno en la cima de sus carreras. Porque cuando Doc McGhee juntó a Skid Row, Ozzy, Bon Jovi, Cinderella y a los Crüe en realidad todo era una manera de ganar dinero y arreglar sus turbios asuntos de trapicheos varios con esos señores que viven en paraísos fiscales y tienen empastes de oro. Aquello sólo fue el aperitivo de la llegada del mayor festival imaginable, no sólo en la moribunda Unión Soviética, sino en todo el planeta. Aunque, bien mirado, después de aquel día ningún festival de tal magnitud ha vuelto a pistar suelo ruso. La Rusia de ahora apesta tanto o más que la de hace dieciocho años. Pero durante unas horas parecía que aquello podía ir a mejor, que uno podía hacer lo que le viniese en gana sin sentirse observado y perseguido y que todo era gracias al rock, que a fin de cuentas es lo único que une a millones de personas, hablen la lengua que sea y tengan la ideología que tengan. Y aquel día, entre los helicópteros, el caos, el KGB, tras un golpe de Estado fracasado que conmocionó al mundo, en el que Miterrand reconoció a los golpistas y Bush se lo hizo encima, con Gorbachov recién liberado de Crimea, con el ejército desplegado ante una marea humana fuera de sí, que acababa de recuperar de golpe la oportunidad que se le presentó hacía más de 70 años, el rock triunfó y arrasó por encima de todo. Porque por una vez el pueblo consiguió lo que quería. Los rusos no querían ver a Madonna o a Michael Jackson. Los rusos querían que Metallica les volase la cabeza.
Todo esto está muy bien, tíos, pero ¿dónde está el McDonald's?
El festival empezó como recordaréis con ula intensidad brutal de la banda de heavy metal más bestial de la tierra. Pantera seguían destruyéndolo todo a su paso y, literalmente, reventaron el concierto. Phil Anselmo era un jodido toro y estaba completamente fuera de sí, exaltado y sobrehormonado. Es decir, como siempre, sólo que un puntito más y ante cientos de miles de metaleros que llevaban esperando el riff de Cowboys From Hell durante toda su vida y que por fin estaban en disposición de meterse en una batalla campal. La secuencia en la que aparecen fila tras fila la policía soviética alternando esas imágenes con las de Anselmo y Dimebag demoliendo la rabia contenida de todos esos metalheads es colosal. Pantera podían más que el ejército de la URSS. Banderas americanas ondeando al ritmo de Vinnie y Darrell abrieron de una manera demoledora Primal Concrete Sledge. Entonces empiezan las cargas policiales y empieza a mascarse la tragedia. No puede ser bueno sacar años de resentimiento y represión de la mano del grupo más duro y definitivo del metal en su momento de máximo esplendor. Y con Psycho Holiday la cosa sólo podía ir a peor. El blanco y negro de las imágenes y la avalancha de gente chocando contra las tropas le dan un dramatismo y una dimensión a la dureza de Pantera como ni ellos habrían podido imaginar. Violencia pura y dura. Mientras los locales E.S.T. hacían lo que podían con su sorprendente hard rock mezcla de Jackyl -la voz del cantante es como la de Dupree pero con un extraño acento soviético-, Sunset Strip y Rusia, la batalla campal había empezado y Newsted, desde la trasera del escenario empezaba a preocuparse. Para cuando los Crowes saltan al escenario los helicópteros del ejército sobrevolaban mientras durante Stare It Cold.

Para esas alturas la situación es tan caótica como surrealista, cuando ves hondeando la bandera confederada tras el ejército rojo ves cómo parece desmoronarse el régimen, cómo se desvanece y se les escapa de las manos a Yanadiev y compañía mientras los Crowes versionan el Everybody Must Get Stoned de Bob Dylan, con la gran pareja que hacían Rich Robinson y Jeff Cease y los soberbios teclados del ya cuervo oficial Eddie Harsch. Paro entonces se avecina la noche. Y empieza a sonar la tenue introducción de The Unforgiven, Lars y Kirk se interesan por el intento de golpe de Estado, vemos a los tanques en la calle, y entonces ya, cuando eso parece Apocalipse Now, Ennio Morricone ruge y entonces sí, entonces sale Metallica en la forma de su vida, en lo más alto, cuando el jodido Lars era el mejor batería del mundo y eran la máquina de metal mejor engrasada del universo, el escenario estalla en fuego y Enter Sandman se escucha hasta en Vladivostock. Si nosotros nos volvemos locos cuando Kirk hace ese solo y cuando James vuelve con el "exit light, enter night" después de la oración, ¿cómo no se van a volver locos los rusos? ¿Cómo no se van a poner cachondos Metallica tocando para casi un millón de metaleros? ¿Cómo no va a sonar mejor que nunca Creeping Death delante de esas hordas de metalheads, militares y helicópteros? La noche va cayendo y el atardecer es sencillamente apocalíptico. Metallica es en esos momentos la máquina más perfecta y rodada del planeta y esa tarde estaban al máximo y dieron uno de los mejores conciertos de su historia, digno de ver aunque no soportes el heavy metal; pocas visiones tienen un impacto tan colosal como estar frente a esas hordas mientras Ullrich y Newsted se meten en el puente de Creeping Death. Nada tiene la fuerza del heavy metal. Con Fade to Black, con el Sol ocultándose en un horizonte de puños, terminó el turno de Metallica.

Una marcha en memoria de las víctimas del golpe de Estado, con los obispos ortodoxos al frente, soldados soviéticos desfilando y las reflexiones de Angus mientras suenan las campanas significa que es el turno de AC/DC. Back In Black retumba gracias a la poderosa batería del bueno de Chris Slade, Brian tiene la voz como sólo él puede tenerla cuando está inspirado y mientras Cliff y Malcolm llevan el ritmo Angus toca como sólo él sabe. Vamos, lo que es un concierto de los AC/DC del Razor's Edge. A esas horas ni cargas policiales, ni helicópteros ni tanques, sólo puro y duro rock & roll, que es lo único que importa. Todo hemos escuchado hasta la saciedad Highway to Hell, pero qué más da, lo seguiremos haciendo toda la vida y sentiremos ese cosquilleo con el riff más inmortal del rock, pero pocas veces habrá sonado con tanta fuerza como aquella noche. La gigantesca muñeca hinchable se posa sobre el escenario y para entonces ya nadie se acuerda ni de purgas, ni de Stalin ni de misiles nucleares ni de generales golpistas ni piensan en la generación de corruptos que va a abusar de ellos durante las próximas décadas. For Those About to Rock (We Salute You) se combina con imágenes de rubias y metaleros delirando con el solo de Angus y los cañonazos y fuegos artificiales. El Woodstock ruso no sirvió para nada y ahora todo sigue igual de mal y deprimente. Bueno, ahora la Seguridad Social ni siquiera existe y el horizonte que se dibujaba a base de rock se desvaneció esa misma noche y la rubia del 1:07:27 ahora probablemente esté con algún magnate del petróleo. El único y verdadero comunismo es la música, porque ante AC/DC todos somos iguales, simples mortales unidos por algo más grande que nosotros, la música y el culo de Angus. Ya sabéis, "'Cause rock has got the right of way, We ain't no legend, ain't no cause, We're just livin' for today".